Tengoku to jigoku 1963 Spanish en Español

Posted by on July 28, 2012

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TOHO CO., LTD.
Una producción
TOHO-KUROSAWA
EL INFIERNO DEL ODIO
Producida por TOMO YUKI TANAKA
y RYUZO KIKUSHIMA
Escrita por:
HIDEO OGUNI, EIJIRO HISAITA,
RYUZO KIKUSHIMA
y AKIRA KUROSAWA
Fotografía:
ASAKAZU NAKAI y TAKAO SAITO
Música: MASARU SATO
Diseño de producción: YOSHIRO MURAKI
Intérpretes:
TOSHIRO MIFUNE
TATSUYA NAKADAI
KYOKO KAGAWA
TATSUYA MIHASHI
ISAO KIMURA, KENJIRO ISHIYAMA
TAKESHI KATO, TAKASHI SHIMURA
JUN TAZAKI
NOBUO NAKAMURA, YUNOSUKE ITO
TSUTOMU YAMAZAKI, MINORU CHIAKI
EIJIRO TONO, YUTAKA SADA
Dirigida por:
AKIRA KUROSAWA
¿Qué estáis tramando hoy?
Zapatos Nacional es
una empresa comercial, un negocio.
Efectivamente. Y échale
otro vistazo a este zapato.
¿Podemos aumentar
las ventas?
Espera.
No estamos
en números rojos.
Un buen zapato, pero el coste
es demasiado alto.
El diseño es anticuado.
Y otra cosa.
Demasiado duraderos.
Para vender,
tienen que gastarse.
Mira, Gondo, para las mujeres
los zapatos son simples accesorios,
como los sombreros
y los bolsos.
Las mujeres quieren buenos diseños
a precios moderados.
Eso es verdad.
Nuestros Zapatos Nacional
son prácticos, pero…
nadie hace sombreros
para que sean prácticos.
Con los zapatos
es lo mismo.
Ahí no estoy de acuerdo
contigo.
Escuchad, los sombreros
se ponen en la cabeza,
pero los zapatos soportan
todo el peso del cuerpo.
De acuerdo,
tú ganas.
Escuchad, quizá estéis contentos
con nuestra línea de productos,
pero como director
tengo que preguntar…
por qué nuestras ventas
no han aumentado durante todo un año.
Es por eso que…
¿Qué queréis que haga?
De acuerdo,
te seré franco.
Nosotros somos el equipo
directivo de nuestra firma.
Yo estoy a cargo de las ventas.
Tú, de las fábricas.
Ishimaru de los diseños
y Kamiya de relaciones públicas.
Kawanishi
es tu mano derecha,
y un futuro ejecutivo.
Todos sabemos perfectamente
cuál es nuestro obstáculo.
¿Cuál?
¡El Presidente!
Está anticuado.
Su estilo son las botas militares.
Pero, indudablemente,
tenemos un gran problema.
Tiene acciones suficientes para
controlar el consejo de accionistas.
No podemos hacer nada.
Por cierto…
Mirad. ¿Qué tal este estilo?
A las mujeres les encantará.
Una obra maestra.
Y puede hacerse
a mitad de coste.
¿Qué te parece?
¿Qué dirá el viejo?
No nos importa.
Es el mayor accionista,
pero si unimos nuestras fuerzas…
Él tiene el 25%.
Vosotros
sólo tenéis el 21%,
no es suficiente.
Gondo…
nosotros también
contábamos contigo.
¿Por qué no te unes
a nosotros?
Con tu 13%
tendríamos el 34%.
Así sería fácil
desbancar al viejo.
¿Y quién sería
el nuevo presidente?
Bueno, tú podrías
optar al puesto…
No estoy de acuerdo. La nueva
política ha sido idea de Baba.
Él será nuestro
nuevo presidente,
tú serás
director ejecutivo.
¿Te parece bien?
Puede que el viejo
esté anticuado,
pero por lo menos
sus zapatos son de verdad.
– ¡Los vuestros son basura!
– ¡No te consiento…!
¡Escúchame!
Empecé de aprendiz en Zapatos Nacional
cuando sólo tenía dieciséis años.
Excepto los años de la guerra, he pasado
30 años de mi vida trabajando aquí.
Conozco cada ruido
y cada olor de esta fábrica.
Recuerdo todos los modelos
que hemos hecho.
¡Todos zapatos buenos
y duraderos!
¡No podemos poner el nombre
de Zapatos Nacional en esta basura!
¡Escucha!
¡Esto no duraría ni un mes!
¡Ni siquiera tiene armazón!
¡Esto es sólo cartón!
¡No están cosidos, sólo están
pegados! ¡Es piel barata!
El forro interior
es endeble.
¿Vender esto?
Pero los costes…
Los costes se están comiendo
nuestros beneficios.
– ¡Así son los negocios!
– ¡Lo sé!
¡Pero es el trabajo
lo que yo amo!
Los zapatos son mi vida.
No voy a hacer un trabajo descuidado.
¿Qué vas a seguir haciendo,
botas militares como el viejo?
No, él también está
equivocado.
Él no es bueno, nosotros
tampoco. ¿Entonces?
Yo haré zapatos buenos: cómodos
de llevar, a la moda, duraderos.
Hacerlos será caro,
pero a largo plazo
darán beneficios.
¡Qué romántico! ¡Pero el viejo
y nosotros no te lo permitiremos!
¡Si nos unimos al jefe,
tendremos el 46% contra tu 13%!
¡Adelante! La junta de accionistas
es el mes que viene.
Kawanishi, los caballeros
se van. Acompáñalos.
Sra. Gondo…
Sra. Gondo…
– ¿No viene el Sr. Gondo
a despedirlos? – No…
Si nos disculpa.
¿Ha pasado algo
entre tú y ellos?
Nada.
Parecían contrariados.
No te preocupes.
No lo entenderías.
Son negocios.
Siempre dices
que son negocios.
¿Cuál es su triunfo?
Tú eres su mano derecha.
Debes saber cuál es su plan.
¡Echarnos de su casa!
¡Sí que está muy seguro de sí mismo!
¿Por qué está
tan confiado?
Bueno, ¿por qué
no se lo han preguntado?
¡No sea impertinente!
Sea lo que sea
lo que pretende,
si nos ayuda,
le haremos director.
No me tiente.
¿Siempre va a ser su lacayo?
Piénselo.
¡Ya está bien, Jun!
¡Deja de hacer eso!
Estaban enfadados.
¿Es seguro?
Espera y verás.
¿Problemas otra vez?
Eso parece.
Quieren echarme, pero no lo
conseguirán. He tomado medidas.
Parece
algo grande, ¿no?
No voy a decir nada
hasta que todo esté en su sitio.
Después los barreré.
Jun sale a ti.
Le gustan los juegos
de matar.
¡Jun! No.
– ¿Eres tú, Shinichi?
– Ahora soy yo el sheriff.
– Jun. – ¿Qué?
– ¿Te toca ser el forajido? – Sí.
No corras sin más. Escóndete
y acaba con el sheriff.
¡Entre hombres,
se gana o se pierde!
¡Adelante, gana!
– Te has vuelto muy duro.
– ¿En qué?
En tu trabajo.
No sacrifiques a otros
para conseguir el éxito.
¡Una mujer no puede
entenderlo!
¡Presidente, director!,
¿qué importa?
¡Haré mis propios
zapatos!
¿Diga? Sí, aquí es.
¿Cómo?
¿Hotel Osaka?
Llaman del Osaka.
Un momento.
¿Hola?
Con la habitación 310,
por favor. Soy el Sr. Gondo.
Hola, soy yo. ¿Cómo ha ido?
¿Todo arreglado?
¿El precio?
¿Dentro de mi límite?
Buen trabajo.
Sí, pues
soluciónelo rápido.
Vuélvame a llamar
cuando lo sepa.
Le enviaré el dinero
del depósito esta noche.
Sí, cuento con usted.
– Vuela a Osaka. – De acuerdo.
– Reserva un billete de avión. – Bien.
– El teléfono de arriba. Estoy esperando
a que me conteste. – De acuerdo.
¿Es seguro?
Estoy asustada.
¿Diga? Sí, soy yo.
¿Todo arreglado?
¡Bien, gracias!
Espere un momento.
En el avión de las 22:00.
¿Oiga? Le mando a Kawanishi
en el avión de las 22.
Lleva un cheque por
50 millones de yens. Sí. Bien.
Bueno,
brindemos.
Lo he mantenido en secreto,
pero ahora ya puedo decíroslo.
No tengo sólo
el 13% de las acciones.
He conseguido un 15% más
durante tres años.
Y acabo de pactar la compra
de un 19% más.
En total, mis acciones,
son el 47%.
Las suyas, sumadas
a las del viejo, hacen un 46%.
He corrido un gran riesgo,
pero Zapatos Nacional es mía.
¿Cómo has conseguido
tanto dinero?
He puesto todo mi esfuerzo en ello.
No creas que ha sido fácil.
Esta casa
está hipotecada.
Lo he pasado muy mal reuniendo
esos cincuenta millones de yens,
un yen menos
y habría fracasado.
Ahora ni la ropa
que llevo es mía.
He apostado
toda mi fortuna.
Un momento.
Éste es el depósito,
¿verdad?
Es sólo una tercera parte.
¿Los cien millones que faltan?
Si me hago con el control
de la firma, puedo conseguirlos.
Una sorpresa demasiado grande,
¿eh? Toma un trago.
Discúlpenme.
¿Está aquí
mi hijo Shinichi?
Está con Jun. ¿Por qué?
He traído esto para él.
Llamaré a Jun.
Aoki, lleva
a Kawanishi a Haneda.
– Cogeré el avión de las 10.
– De acuerdo.
Sí, yo soy Gondo.
¿Cómo dice? ¿Qué ha…?
¿Qué ha secuestrado a mi hijo?
¿Qué clase de broma
es esta?
No estoy bromeando.
Escuche atentamente.
Tengo a su hijo.
Haga lo que le diga
y no le pasará nada.
Me entregará
treinta millones de yens.
¿Cómo?
¿Treinta millones?
Números de serie
discontinuos.
– Mil billetes de 10.000 yens.
– ¡Espere!
Mil billetes
de 10.000 yens.
tres mil billetes
de 5.000 yens,
cinco mil billetes
de 1.000 yens
Total: treinta
millones de yens.
¡Treinta millones!
Téngalos listos para mañana.
Volveré a darle más instrucciones.
Si quiere a su hijo,
no llame a la policía.
¡Entendido, entendido!
– Entonces, adiós, Sr. Gondo.
– ¡Oiga, oiga!
¿Treinta millones de yens?
¡Págalos inmediatamente!
¡Salva a Jun!
¡Cálmate!
¡Lo recuperaré!
¡Pagaré cualquier cantidad!
¡Volveré a conseguir
el dinero!
¡Llamaré a la policía!
– ¡Idiota! ¡Pondrás en peligro
la vida de Jun! – Lo siento.
– ¡Haz algo! ¡Haz algo!
– No te preocupes. No le pasará nada.
Mamá,
¿me has llamado?
¡Jun!
¿Qué pasa, mamá?
¿Qué demonios…?
¿Quién nos gasta bromas?
Jun, ¿dónde está
Shinichi?
No sé. Yo me escondí
como me dijiste, pero él no vino.
¡Vaya sheriff!
¡Pues claro!
¡Shinichi llevaba la ropa de Jun!
¡Incluso yo los confundí!
¡Shinichi!
¡Llama a la policía!
¡No lo hagas!
¡Pondríamos en peligro su vida!
El secuestrador se dará cuenta
de que tiene al niño equivocado.
Un chófer no puede pagar
un rescate. Lo dejarán libre.
¡No lo consentiré!
¡Lo mandaré a la cárcel!
– ¿Es la policía?
– No.
No, es el furgón
de unos grandes almacenes.
Qué cosa más extraña.
La policía tarda mucho.
¿Qué estarán haciendo?
Aoki, no te preocupes.
Aoki,
no te desesperes.
A Shinichi no le pasará nada,
yo me encargo de ello.
Kingo, es la policía.
Por favor, pasen.
¿Podrían cerrar todas
las cortinas, por favor?
Soy el inspector jefe, Tokura.
Desde la parte baja de la ciudad,
con un telescopio,
el secuestrador puede ver todo
lo que pasa en esta habitación.
– ¿Hay más teléfonos?
– Uno arriba.
– ¿Están en la guía?
– Sólo éste de aquí.
Este teléfono.
Lo prepararemos para controlar
sus llamadas.
Pero inspector, no creo que vuelva a llamar.
No si descubre que están ustedes aquí.
Cuando descubra que tiene
al chico equivocado.
Puede que aún piense
que es su hijo.
¡Pues digan que no es mi hijo
por radio y televisión!
Si hacemos lo que nos dice,
sabrá que nos llamó.
¿Y eso es malo?
Dijo que mataría al muchacho
si lo hacía, ya lo sabe.
Pensaba que había secuestrado
a mi hijo.
Cuando descubra que el muchacho
no es hijo mío, lo soltará.
Eso es lo que usted cree,
pero quizás, el secuestrador
no piense lo mismo.
Los casos de secuestro
son difíciles de resolver.
La gran baza del secuestrador
es el rehén.
Antes de venir,
el jefe nos dijo,
“Primero salvad al muchacho,
después atrapad al secuestrador.”
Esta vez debemos tener
un cuidado especial.
Los rescates están
entre los 200.000 y 300.000 yens,
todo lo más dos millones.
Treinta millones es una cifra
desorbitada.
El secuestrador
no parece normal,
quizá es un desequilibrado
mental.
– ¿Es usted el padre del chico?
– Sí.
Es viudo, Shinichi es su único hijo
y ahora le pasa esto…
¿Lo encontrarán?
Bueno, haremos
todo lo que podamos.
¿Y qué será,
si se puede saber?
Por ahora, esperar
su próximo movimiento.
Es todo cuanto podemos hacer.
Una prueba terrible para usted, lo sé,
pero es lo mejor
para la seguridad de su hijo.
Todo listo.
Ve arriba y llama a la compañía
para que localice todas las llamadas.
Por aquí.
– Sra. Gondo, ¿dónde está su hijo?
– En el comedor.
Taguchi, pregúntale lo que pasó
antes y después del secuestro.
No, espera.
Será mejor que vayas tú, Nakao.
Él podría asustar al chico.
Taguchi, tú pregúntale
al padre por su hijo.
¿Tiene alguna foto reciente?
Sí. Iré a buscarla.
Ya casi es hora de llevar
al Sr. Kawanishi al aeropuerto.
No estás en condiciones
de conducir. Coge un taxi.
¡Espere!
Puede ser el secuestrador.
El teléfono de arriba.
Haga que hable
lo máximo posible,
quizás podamos localizar
la llamada.
Coja.
¿Diga?
Gondo al habla.
¿Diga?
Gondo al habla.
Tengo al chico equivocado.
Pero no se alegre tanto.
Escuche:
No me importa de quién sea hijo,
usted pagará igual.
¿Por qué voy a pagar?
¡Pero si no es mi hijo!
¡No hay “peros” que valgan!
Es muy sencillo: pagará los treinta millones
de yens o el chico muere, eso es todo.
¡Eso es absurdo!
Exactamente.
Es absurdo.
Para mí es una suerte
que no sea su hijo.
Como lo oye, Sr. Gondo.
Sólo es chantaje…
cuando una persona
o su familia es intimidada.
Así que yo no le estoy
chantajeando a usted,
pero tiene que pagar
el rescate.
Por supuesto que tiene
que pagarlo.
¿Por qué? ¡No lo haré!
¡Me niego rotundamente!
Lo hará.
No le dejará morir.
No tiene valor para dejarlo
morir, Sr. Gondo.
¿Oiga? ¿Oiga?
Un canalla.
El caso más inteligente
que he visto.
Secuestrar a cualquier niño y pedir
el rescate a cualquier hombre rico.
Y tiene razón:
no es chantaje.
Ni secuestro por interés.
Simple secuestro. Sólo le caerían
cinco años, como mucho.
¡Vaya broma!
¡Es una estupidez! ¡Ese hombre
no se puede salir con la suya!
¡Inspector Tokura, no es sólo dinero
lo que quiere de mí ese hombre!
¡Quiere verme humillado,
quiere verme sufrir,
obligándome a tirar el dinero
que tanto me ha costado ganar!
¡Lo que quiere
es reírse de mí!
¡No pienso permitírselo de ninguna
manera! ¡No pienso pagarle!
¡Se lo diré la próxima vez
que hable con él!
¡No pagaré el rescate jamás!
¡Mamá, eso duele!
¡Lleva a Jun a la cama!
No tengo sueño.
Quiero esperar a Shinichi.
Sabe perfectamente
lo que le ha sucedido a su amigo.
En cierto modo, Jun se siente
responsable de ello.
Y no me extraña,
porque yo me siento igual.
– ¡Aquí no hay ningún responsable!
¡Ese hombre es un maníaco! – ¡Lo sé!
¡Pero Shinichi fue secuestrado en lugar
de Jun, así que yo…!
Piensa que deberían pagar
el rescate, ¿no?
Sabe la posición
en la que se encuentra su marido.
Pero Gondo dijo que pagaría
el rescate de Jun.
Podemos conseguir
ese dinero otra vez.
¿Cómo? ¿Dónde?
Se jugó en esto
toda su fortuna.
Un yen menos y quedaría
totalmente arruinado.
¿Cómo va a darle
treinta millones a un loco?
¡Basta!
– Vamos a dormir, Jun.
– ¡Pero, mamá, yo…!
No tienes por qué dormir.
Sólo ve a tu cuarto.
– Inspector.
– ¿Sí?
Si el Sr. Gondo paga, ¿puede
asegurar la seguridad del niño?
En estos momentos
ya podría estar muerto,
o tal vez podría matarlo
después.
¿Entonces qué sentido
tiene pagar?
Puede ser.
Pero pagar le ayudará
si está vivo.
Y, la verdad,
esperamos que lo esté.
Dígame, ¿qué hará el secuestrador
si no se le paga?
¿Cree que matará
al muchacho?
Por su modo de hablar,
parece inteligente.
Matando a un chico
se arriesga a la máxima condena.
No creo que corra el riesgo.
Sí, puede ser, pero como ha dicho
el Sr. Gondo, es inusualmente insistente.
Su plan es demasiado cínico,
puede que no sea normal.
Debemos seguirle
la corriente.
Si se le paga, dijo
que lo devolvería y yo lo creo.
Pero si no se le paga,
dijo que lo mataría.
Es un caso complicado.
Solicitaré a la central que realice
una investigación especial.
Mientras, vamos a interrogar a la gente
de aquí, a ver si nos dicen algo.
Y, Sr. Gondo, si suena el teléfono,
por favor, llámenos antes de contestar.
¿Y yo, qué hago?
¿Voy o no voy a Osaka?
Si voy, debo darme prisa.
¿Te lo piensas?
¿Qué hay que pensar?
Si pagas, estamos arruinados,
eso es todo.
Vete.
Me voy, no importa
quién llame.
¡Está bien, vete!
¡Kawanishi, espera!
¡Inspector!
¡Entreténgalo! ¡Dénos tiempo
para localizar la llamada!
¡El teléfono de arriba!
¿Diga? Soy Gondo.
El chico está bien.
Va a hablarle.
¡Papá!, ¿estás ahí?
¡Shinichi!
Bueno, de usted depende
que viva o no,
así que piénselo bien.
Buenas noches, Sr. Gondo.
Nada, imposible.
Por favor, señor,
salve a Shinichi.
No podía pedirle que pagase treinta
millones de yens por Shinichi.
Hasta que he oído su voz
ahora mismo,
no creí que pudiese pedírselo.
No creí que fuese capaz.
¡Pero, por favor, ayúdele!
¡Mire, señor, después de que suelte a Shinichi,
seguro que la policía recuperará el dinero!
¡Por favor, préstemelo!
¡Haré lo que usted quiera hasta que me muera!
¡Seré su esclavo lo que me quede de vida!
¡Shinichi también trabajará
para usted!
¡Basta! ¡Levántate!
¡Por Dios, levántate!
¡Por favor, sálvelo!
¡Levántate!
¡Te digo que pares!
¡Pondría el dinero, pero no puedo!
¡Tú no sabes lo que…!
Bueno, me voy ya.
Con su permiso.
¡Espera!
Levántate.
Vamos, levántate.
No te preocupes,
él no te abandonará.
Yo le pediré que te ayude,
no te preocupes.
Vamos, levántate.
Papá, ¿todavía
no ha vuelto Shinichi?
Vete a Osaka mañana.
¿Entendido? ¡Posponlo!
Entonces te devolveré esto.
Discúlpenme, estoy cansado.
Por favor, señor,
cierre las cortinas.
Ah, lo siento.
¿Han dormido todos aquí?
No, Bos’n y yo.
¿Bos’n?
Bos’n es el jefe
de la brigada de policía.
En Yokohama, gran parte de nuestro
trabajo tiene que ver con el puerto.
Bos’n le va bien,
es un negrero.
Le llamo Bos’n porque me saca
a rastras de la cama por las noches.
Sí, ya, y tú me sacas
a rastras a mí.
Salimos escalando muros…
y volvemos a hurtadillas. A veces
me pregunto si somos policías o ladrones.
Anoche el jefe formó un grupo
especial de investigación.
Podemos usar a toda la policía
si fuese necesario.
Ese hombre dice que retener a un niño
que no sea suyo no es chantaje.
Pero lo que él no sabe
es que al haberle involucrado a usted…
y haberle pedido un rescate,
comete un secuestro por interés económico,
por tanto la pena
es de quince años de prisión.
Eso a mí no me sirve
de nada.
Hoy es el día del pago.
Lo he pensado toda la noche.
Les voy a decir
cuál es mi decisión.
Aoki, el padre del niño, me pidió
que le prestase el dinero.
Dice que cuando el niño esté a salvo,
ustedes lo recuperarán.
Pero, aunque me lo garanticen,
no pagaré el rescate.
Lo recuperaría
demasiado tarde.
¡Sin el dinero, perdería la posición
que tantos años me ha costado alcanzar!
¡Por favor,
tienen que entenderme!
¡Mi trabajo es parte de mí!
¡Sin él estaría muerto!
No me importa que digan que no tengo
corazón. ¡No pagaré el rescate!
Es mentira.
Yo sé que pagará.
¡Ya está bien!
¡No lo pagaré!
¡No puedo permitírmelo!
¡Te lo expliqué anoche
y aún así…!
¿Sabes qué pasará
si pago?
¡Iré a la bancarrota o,
peor aún,
me echarán y me quedaré
cargado de deudas!
No te preocupes,
puedes volver a empezar.
Tú no sabes
lo que es la pobreza.
Naciste en una gran casa,
con coches,
buena ropa, buena comida,
criados…
Ésa ha sido tu vida.
Aunque yo pudiera empezar
otra vez, tú no.
¡Puedo!
¡No me importa el lujo!
¡Es lo único
que has conocido!
¡Por eso puedes hablar de pagar
treinta millones de yens!
¡Es egoísmo! ¡Estás complaciendo
a tus propios sentimientos!
¡No es cierto!
¿Acaso no sientes
nada por Aoki?
¡Por supuesto! Necesito todas mis fuerzas
para no derrumbarme ante sus suplicas.
¡Pagaría sin dudarlo
si pudiese!
¡Pero no puedo sacrificarlo
todo por él!
¿Y tú? ¿Y Jun?
¿Y pensar en mí es un crimen?
¡Es realmente absurdo!
¡Hay muchos hombres
más ricos que yo! ¿Por qué yo?
¿Por qué en este momento?
¡Pagar es un suicidio!
¿Por qué debo hacerlo?
¿Acaso crees que no lo sé?
Lo sé.
Pero no hay otra opción.
Aoki no tiene a nadie más
a quien pedírselo.
Ni yo tampoco, ni Jun.
¡Ya está bien! ¡Nadie tiene
derecho a pedirme eso!
¡Definitivamente
no pagaré!
Justo a tiempo,
Kawanishi.
Toma esto
y llévalo a Osaka.
Es que…
lo he estado pensando…
– ¿El qué?
– Lo del cheque.
He pensado si llevarlo o no.
No creo que deba.
Tú me dijiste a mí
que no lo pensara.
Es cierto, no sé
qué me pudo pasar.
Mira,
atiéndeme.
Si fuese a Osaka
a cerrar el trato,
tú controlarías la empresa,
¡pero la gente te culparía
por sacrificar a un niño!
¡Sería tu ruina! ¡Nadie
compraría tus zapatos!
¡Basta!
¡No te pago para pensar!
¡No te quedes ahí, vete!
¡No, por favor, piénsalo!
Piensa en la Sra. Gondo.
Después de todo, tu fortuna
fue posible gracias a su dote.
Ya que ella quiere
que lo hagas,
paga el rescate.
¿Y destruirme?
Sé lo importante
que es ese dinero,
pero una vida
lo es mucho más.
Estamos hablando de la vida
de un niño indefenso.
¿Una vida?
¿Un niño indefenso?
Es la primera vez que te oigo
decir algo así.
¿Qué pasa? ¿Qué ha sido del frío
hombre de negocios?
¿Cuándo has vuelto a nacer?
¿Qué sucedió después
de que te fuiste?
¡Nada, no sucedió
nada! Es sólo…
Si yo me hacía con el control,
tú te convertías en ejecutivo.
Lo sabías, por eso anoche tenías
tanto empeño en no pagar.
¡Te opusiste a Reiko, a la policía,
me desafiaste a mí!
Sin embargo hoy…
¿Ansioso por arruinarme
los planes?
No, es sólo…
¡Habla! ¡Si pago,
el trato se va a pique!
¿Es lo que quieres?
Dime, ¿qué tramas?
¿Quieres que te lo diga yo?
¡Si el trato fracasa,
yo fracaso,
y tres hombres
estarían encantados!
Bastardo, ¿me has traicionado
con esos tres?
Sí, es cierto.
– ¿Saben lo de Osaka?
– Todo.
¡Canalla!
Tienes razón. Sin embargo,
déjame que te explique.
Anoche no estabas seguro.
Pensé que al final pagarías,
conmovido por la Sra. Gondo.
¿Qué pasaría entonces conmigo?
¿Dónde acabaría yo?
No sólo te habrías arruinado tú,
también me habrías arruinado a mí.
Sólo me estaba cubriendo las espaldas,
protegiendo mis intereses.
¡Fuera!
Me voy.
Pero después,
te tocará irte a ti.
El jefe y el Sr. Baba
están reunidos.
¡Pero todavía tengo esto!
¡Os echaré a todos!
Me extraña.
Quizá el secuestrador tenga razón.
No tienes agallas para dejarlo morir.
¡Fuera de aquí!
Sr. Gondo.
Sé que quizás sea tarde
para decir esto,
pero tiene usted derecho
a proteger su propia vida.
Y nuestra obligación
es cumplir para que así sea.
Nosotros queremos salvar
al niño, eso por supuesto,
pero no sacrificando
toda su vida.
Escuche. Lo que queremos
que haga es lo siguiente.
Cuando llame el secuestrador,
dígale que le pagará.
¡No!, no tendrá
que hacerlo.
Pregúntele dónde y cuándo se realizará
el pago. Eso es todo.
A partir de ahí,
será sólo cosa nuestra.
Lo siento, señor.
Yo no sabía nada
cuando se lo pedí.
Por favor, no se preocupe
más por Shinichi.
Seguro que no hablaba en serio
cuando dijo que lo mataría.
Un ser humano no podría
hacer algo así.
Shinichi es un chico listo.
Seguro que encuentra
una oportunidad para escapar.
¿Y el Sr. Gondo?
¡Sr. Gondo!
¡Sr. Gondo!
¡Teléfono! ¡Deprisa!
Hola. Soy Gondo.
Sr. Gondo, no estará tramando
nada, ¿verdad?
¿Cómo dice?
Es la primera vez que tienen
las cortinas cerradas en pleno día.
– ¿Puede vernos?
– Muy bien,
están en la cima
de una colina.
Aquí abajo hace mucho calor.
Un infierno. Es incómodo
pasar de 40 grados.
Pero usted tiene aire
acondicionado. ¿Está fresco?
Entiendo lo de las ventanas cerradas,
pero, ¿por qué las cortinas?
¿Qué pasa?
No pasa nada.
¿No pasa nada?
Eso dice la gente
que trama algo, Sr. Gondo.
¡No es cierto!
¡Abriré las cortinas!
Muy bien, ahora
puedo verlos.
Su esposa,
el chófer…
¿Sólo tres con usted?
Bien. Entonces, hablemos.
¿Ha decidido pagar,
Sr. Gondo?
Claro, no tengo elección.
Bien. ¿Tiene preparado
el dinero?
¡Por la noche! ¡Sólo si entrega
al niño sano y salvo!
– Ya lo ha oído. – ¡No es suficiente!
¡Quiero oír al niño!
– ¿Y si me niego?
– ¡No pagaré! ¡Es mi condición!
Esto me huele mal.
Lo pensaré, Sr. Gondo.
¡Oiga! ¡Oiga!
¡No vengas! El secuestrador
está vigilando el salón.
Una lástima.
Si hubiese hablado un poco más,
habría localizado la llamada.
Sr. Gondo,
muchas gracias.
Al hablarle de ese modo, nos
ha hecho ganar un tiempo precioso.
Y su condición
nos ha salvado.
Si el secuestrador accede,
trazaremos un plan.
Hola. ¿El Banco de Tokio?
Soy el Sr. Gondo, de Zapatos Nacional.
Con el Director, por favor.
Hola.
Por favor, prepárenme treinta millones
de yens en efectivo para hoy.
Que no sean billetes nuevos
ni con números de serie consecutivos.
Mil billetes de 10.000 yens,
tres mil billetes de 5.000 yens,
y cinco mil billetes de 1.000 yens.
Sí, eso es.
Por favor,
encárguese de ello.
No importa.
No digas nada.
¡No sé qué decir!
¡Ya basta!
¡Déjame en paz!
– ¿Qué pasa?
– ¡Papá, mamá está llorando!
Hola, Gondo al habla.
Sr. Gondo, ¿no estará
tramando nada?
Escuchad, me ha parecido oír
caer una moneda.
Investigad todas las cabinas
que se vean desde aquí.
El secuestrador tiene razón.
En una maleta caben quince millones.
Nunca había visto
tanto dinero junto.
Hola. Soy Gondo.
¿Tiene el dinero?
Sí, pero…
De acuerdo,
verá al niño primero.
– ¿Cuándo?
– Mañana.
Intercambiaremos
el dinero y el niño.
¿Dónde?
Cálmese y escuche
atentamente.
Consiga dos maletines de menos
de 7 cm. de ancho…
y meta el dinero.
Ciérrelos bien,
pero no con llave.
del Echo Limited Express.
– ¿Lo ha entendido? Pues eso es todo.
– ¿Adónde tengo que ir?
Sr. Gondo.
Bos’n,
no creo que sea tan tonto
como para hacer el cambio en un tren.
¿En una estación?
Eso también es peligroso.
Yo no lo haría.
Dos maletines… de menos
de 7 cm. de ancho.
Me pregunto por qué.
Por cierto, Bos’n,
¿dónde esconderemos esto?
No podemos correr riesgos.
Llamaré a un profesional.
– ¿Qué pasa?
– Nada.
Me estaba preguntando qué hará con los
maletines después de hacer el cambio.
Utilizaremos maletines
especiales.
Para él será peligroso llevarlos,
así que se deshará de ellos.
Los enterrará,
hundirá o quemará.
Cuando este polvo
se moja,
despide
un olor repugnante.
Si se quema, despide
un humo de color rosa.
No es que sea mucho,
pero pensé que podría
darnos una pista.
¡Reiko! ¡Reiko!
Oye, ¿dónde está mi vieja bolsa
de herramientas? Búscamela, por favor.
¿Será suficiente con marcar los billetes
de 1.000? Son los que más se usan.
Podemos marcar 10 por minuto,
5.000 en 500 minutos.
Eso son 8 horas y 20 minutos.
10 horas, con los descansos.
¿No será una pérdida de tiempo?
Yo nunca me fijo en los números.
No podemos pasar por alto
ninguna posibilidad.
Cuando tengamos al muchacho,
iré a por él como un perro.
¡Me gustaría quemarlo vivo!
¡Sólo 15 años!
La cápsula
debería ir aquí,
y este polvo aquí.
En los viejos tiempos, los zapateros
también hacían maletas.
Mis días de aprendiz
van a resultarnos útiles.
Volvemos al punto
de partida.
Es un buen hombre.
Normalmente no gasto
mi aprecio en los ricos.
Al principio no me gustaba,
pero ahora…
Perdón.
“El chico no está en el tren.”
Éste no es un viaje de placer.
Aquí la centralita telefónica.
Llamando al Sr. Gondo,
de la compañía Zapatos Nacional.
Por favor, atienda su llamada
en la cabina telefónica de la cafetería.
– ¿Será el secuestrador?
– ¿Qué hacemos ahora?
La siguiente parada es Atami.
¿Ahí no…?
Vete a tomar un café.
¡Soy Gondo!
Un café.
¡Acabamos de pasar Kozu!
– Muy bien.
– ¿Eh?
Escuche con atención,
en dos minutos pasarán
sobre el río Sakawa.
El niño estará
debajo del puente.
Un café.
¡El niño está debajo
del puente!
¡Cuando lo vea,
tengo que tirar los maletines!
¡Pero si las ventanas
no se abren!
¡Dijo que las del lavabo
se abrían 7 cm.!
¡Qué hijo de puta, por eso dijo
que tuviesen menos de 7 cm.!
¡No hay paradas antes de Atami!
¡Podrá huir fácilmente!
¡Ese bastardo es muy inteligente!
¡El muy canalla!
Una parada de emergencia pondría
en peligro la vida del niño.
¡Nos la ha jugado bien!
¡No escapará!
¡Probablemente habrá dos! ¡Uno para vigilar
al niño y otro para coger el dinero!
¡Podremos verlos desde aquí! ¡Tenemos que
recoger pruebas! ¿A qué lado estará el niño?
– ¡Al lado izquierdo!
– ¿Hay que tirar los maletines desde aquí?
¡Sí, desde el lavabo
de 2ª clase!
¡Atiéndeme bien, Bos’n! ¡Confirmaremos
que es el niño desde aquí!
¡Separaos para recoger
datos!
¡Quiero a uno en la ventana izquierda! ¡Dos
cámaras de 8 mm., una delante y otra detrás!
¡Pronto llegaremos al puente!
Fíjese bien en el niño, Sr. Gondo.
En caso de un intercambio,
yo no sé cómo es.
No podemos cometer ningún error.
¡Es el trabajo de mi vida lo que me juego!
¡No cometeré ningún error!
¡Shinichi!
– ¿Seguro que era él?
– ¡Sí!
¡Ahora tenemos libertad
de movimientos para ir tras él!
¡Por lo que ha hecho el Sr. Gondo,
caeremos sobre él como sabuesos!
¿Ves bien el interior
de la casa?
De momento es el mejor sitio.
Ese hombre debe vivir
por aquí cerca.
Pero, ¿usaría un teléfono
tan próximo a su casa?
Vamos al siguiente.
El secuestrador tiene razón.
Esa casa tiene algo especial.
Es como si nos mirase
por encima del hombro.
“¡Inteligente Secuestrador
usa Tren Expreso!”
“El rescate por el hijo de un chófer
es de treinta millones de yens.”
“Ejecutivo de compañía de zapatos arroja
toda una fortuna por la ventanilla de un tren.”
“La policía movilizada
por un caso de secuestro.”
La policía dice que el dinero
no fue el único motivo del secuestro.
Había una actitud de desprecio
en las llamadas telefónicas,
como si tuviese un odio
fuera de lo común por el Sr. Gondo.
Según todos los indicios,
además del dinero,
el secuestrador buscaba atormentar
y ridiculizar al Sr. Gondo.
El público es consciente
de su sacrificio…
y además del elogio general
le ha brindado su simpatía.
¿Cómo reaccionará
el secuestrador ante esto?
Si está escuchando,
me gustaría decirle esto:
es el Sr. Gondo
quien se está riendo de usted.
Supimos por Shinichi…
que era una mujer
quien lo retenía.
Desgraciadamente, un sombrero
ocultaba el rostro de la mujer…
y la del hombre que recogió el dinero,
haciendo imposible su identificación.
Pero sus cuerpos y sus movimientos
pueden ser una pista,
así que observen
con atención.
¿Y bien?
¿Alguna idea de quiénes pueden
ser el hombre y la mujer?
No duden en decírnoslo
si tienen alguna idea.
El chico de la tienda,
el lechero,
el jardinero, un barrendero,
quizás un vendedor.
Piensen en todos
los que vienen aquí.
En estos casos la idea
puede surgir de repente,
así que tómense su tiempo.
Bos’n, las películas son buenas,
pero todavía no han sido de mucha ayuda.
La figura está un poco borrosa
en la foto de Arai, pero ayudó.
Miren, la foto es ésta.
Éste es el cómplice.
¿Ven esta figura de aquí?
Es un granjero con una vaca.
Nos dio alguna información.
Vio a un hombre con dos maletines
corriendo hacia aquí.
Después vio salir
un coche.
Fuimos a inspeccionar el lugar
y encontramos huellas de ruedas.
Según parece, rozó
contra la pared,
porque encontramos
restos de pintura.
Los hemos hecho analizar
con los siguientes resultados:
el coche es un Toyopet Crown
gris, modelo del 59.
El coche en el que te llevaron,
¿verdad?
– ¿Puedo irme?
– Sí, vete.
Shinichi,
trata de recordar.
¿Estuviste en una casa desde la que
veías el monte Fuji y el mar, no?
¿Qué carretera tomó
el coche hacia el río?
– No lo sé.
– ¡No digas eso! ¡Recuerda!
¿Qué viste desde la ventanilla
del coche?
No sé, vi muchas cosas.
¡Eso no sirve!
¡Te estoy diciendo que recuerdes!
Vamos, ¿qué viste?
– No sé…
– ¡Shinichi!
– ¡Aoki, basta!
– Disculpe…
Cuando te acuerdes
nos lo dirás, ¿verdad?
Sr. Aoki, sabemos
cómo se siente.
Nosotros sentimos lo mismo.
Queremos capturar al culpable
y recuperar el dinero cuanto antes.
No es justo
para el Sr. Gondo.
Tiene visita, señor.
No le presione demasiado,
Sr. Aoki, ¿de acuerdo?
Discúlpenme.
El niño ha recordado
cosas importantes.
Le habían puesto
una mordaza con éter.
Estuvo en una casa desde la que
se veía el monte Fuji y el mar.
Es todo por hoy.
Ah, señora,
una cosa más.
Hemos recibido montones
de cartas.
Su marido lo ha pasado
muy mal,
pero todo el mundo
lo admira.
Nos hace sentir
un poco mejor.
Usted es un héroe.
El público lo admira.
Pero, ¿y los hombres fuertes
de Zapatos Nacional?
La lucha por el poder
no es agradable.
Hemos sabido de su delicada
posición antes de la junta general.
¿Es eso cierto?
Nosotros también estamos
preocupados.
La simpatía es gratis,
pero nosotros hemos invertido mucho dinero.
No sentimos ninguna simpatía por usted.
Somos los tres mayores
acreedores,
así que hemos adoptado
una decisión conjunta.
Le devolvemos los intereses
que envió ayer…
para posponer
el pago principal.
Páguenos al vencimiento,
si no nos quedamos
con su propiedad.
Diga lo que diga la opinión pública,
no puede pagar al secuestrador…
y dejar de pagarnos
a nosotros.
La casa del Sr. Gondo
puede verse…
desde Nishi-ku
y parte de Naka-ku.
Hay sitios con variaciones
en su elevación como parques,
árboles o el terreno, que impiden
la visión de la casa del Sr. Gondo.
Estos lugares están sombreados
en el mapa.
El salón de la casa del Sr. Gondo
puede verse con claridad…
con un telescopio normal,
desde cualquier punto
dentro de este círculo.
También se puede ver
desde el interior…
de siete cabinas telefónicas
dentro de esta zona.
Las cabinas están marcadas
con una X.
Tres de esas siete
permiten una buena visión…
usando incluso un telescopio
desde el interior de la cabina.
Esas están marcadas
con estos círculos.
Creemos que el hombre utilizó
uno de estos teléfonos.
El hombre también se quejó
de que hacía mucho calor en ese lugar.
Telefoneó un poco antes
de las nueve de la mañana.
Investigamos en qué cabinas
daba el sol a esa hora.
De las tres,
a una de ellas no le da el sol
hasta el mediodía.
Así que suponemos…
que utilizó
una de las otras dos.
Las conversaciones grabadas
parecen indicar…
que siempre observó la casa del Sr. Gondo
con un telescopio mientras hablaba por teléfono.
Así que creo que podemos
circunscribirnos…
a este vecindario.
A juzgar por su voz,
parece un hombre joven.
Pero llevaba máscara y gafas oscuras
cuando estaba con el niño,
por tanto, desconocemos
su aspecto.
Ahora, el informe de la llamada
telefónica al tren.
A los trenes solo se puede llamar
desde Tokio, Osaka y Nagoya.
La llamada se envía por ondas,
así que quien llama debe esperar.
Por eso averiguamos fácilmente
desde dónde llamó el individuo.
Llamó desde cerca de la estación
de Yuraku-cho, en Tokio.
Desde un estanco
próximo a la estación.
La mujer de la tienda era
corta de vista…
y dura de oído.
Nos rendimos.
Preguntamos en tiendas
y negocios de los alrededores,
pero nadie recordaba…
a un hombre llamando desde allí
a aquella hora. Eso es todo.
Sigamos.
El niño mencionó
el monte Fuji y el mar.
– ¿Se sabe algo de eso?
– Sí.
Le pedimos que nos hiciera
un dibujo.
Establecimos
unas líneas rectas,
desde donde se pueden ver
el monte Fuji y el mar,
desde donde se puede llamar
a Yokohama sin operador,
incluyendo Zushi, Fujisawa,
Chigasaki y parte de Kamakura.
En el dibujo parece que el sol
se está poniendo.
Así se ve desde
muchos lugares.
– Ahora, el éter.
– Sí.
Es difícil seguirle la pista.
Las farmacias
no lo tienen.
Médicos y hospitales lo consiguen
en almacenes al por mayor.
Pero también se puede usar éter
con fines industriales.
Así que es demasiado pronto
para decir que el sospechoso…
es un médico, un farmacéutico
o un estudiante de medicina.
El éter se usa
con fines industriales…
en la construcción de barcos,
material móvil, automóviles,
pequeños estructuras
de hierro…
y tiendas de reparación.
Es todo.
Ahora, el coche.
El granjero dijo que tenía matrículas
blancas, así que debía ser particular.
Supuse que el secuestrador
no usaría su propio coche,
y pedí a la Tercera Sección
de Investigación que lo comprobase.
Este mes fueron robados
dieciocho Toyopets,
pero antes de que surgiese
este caso, fueron recuperados doce.
La cuestión es que de los otros
seis coches, sólo uno es gris,
y fue robado
un día antes del secuestro.
El número de matrícula…
es Kanagawa SO-3059.
Pero pueden haberla falsificado.
La Tercera Sección de Investigación
está comprobándolo exhaustivamente.
Eso es todo.
Bien. Ahora, los billetes
de 1.000 yens.
Hemos hecho unas listas con los
números de serie de los billetes…
y las hemos repartido por estancos,
restaurantes, cines, salones de té…
Se prestaron a ayudar por simpatía
hacia el Sr. Gondo,
pero todavía no hemos encontrado
ningún billete.
Ahora, el informe
de los ciudadanos.
Hemos recibido
1305 llamadas.
En este caso ha habido
muy pocos bromistas.
Informaban sobre hombres vistos
con niños de la edad de Shinichi.
Pero más de la mitad de ellos
fueron vistos antes del secuestro…
o después de que
fuese rescatado.
El chico fue visto
al mismo tiempo…
en diferentes
zonas de la ciudad.
Lo estamos comprobando.
Pero hoy nos ha llamado…
un empleado
de una autopista de peaje.
Dijo que el día del secuestro,
sobre las 7 de la tarde,
llegó un hombre
con gafas oscuras.
Un niño dormía tapado con una manta
en el asiento de atrás.
El coche estaba oscuro,
no le vio la cara.
Pero sí vio un rifle de juguete
y un sombrero de vaquero.
El coche se dirigió
hacia Fujisawa.
Parece la mejor pista.
A partir de aquí, estamos volviendo
a comprobar los informes.
Siguiente:
Ferrocarriles Nacionales.
El Echo 2…
es como cualquier
otro tren expreso.
Que el secuestrador
sepa de trenes expresos,
no quiere decir,
necesariamente,
que sea ferroviario.
Pero hemos investigado
a los empleados del ferrocarril,
tanto a los que trabajan en el tren
como a los de mantenimiento,
a los hombres que faltaron
aquel día,
o se fueron antes
de terminar su turno,
y a aquellos que desde su casa
ven la casa del Sr. Gondo.
Hubo muy pocos.
Tendré todos los datos mañana.
Eso es todo.
Ahora, venganzas
y otros motivos.
Hoy he visto a los peces gordos
de Zapatos Nacional.
Vaya pandilla
de imbéciles.
¿Una venganza?
Ridículo.
Inspector, ¿usted cree que nosotros
estamos detrás de ese secuestro?
¿Que lo hemos tramado todo
para arruinar a Gondo?
No diga tonterías. Nosotros llamamos
a Gondo para unir fuerzas con él.
Ha sido una casualidad.
Hasta que nos lo contó Kawanishi,
nosotros no sabíamos nada.
¡Le estuvo bien!
Intentó una compra de acciones
para hacerse con el control,
pero parece que el pago
del secuestro la frustró.
Al final cada uno
recibe su recompensa.
No quiero
que me malinterpreten,
pero ustedes conocen al Sr. Gondo
hace mucho tiempo.
Sólo quiero saber
si alguien…
podría tener algo contra él,
si alguien le odia.
¡Mucha gente!
¡No podría nombrárselos
a todos!
Una pregunta más.
El secuestro ocurrió justo
después de irse ustedes.
¿Advirtieron algo extraño
cerca de la puerta?
¿Un coche o alguien sospechoso,
por ejemplo?
¡Mire, nos acababa de echar de allí!
¡Estábamos demasiado enfadados!
No fueron de mucha ayuda.
Sin embargo,
en la fábrica…
Bueno, el Sr. Gondo tiene carácter,
ya lo creo que lo tiene,
pero se toma muy en serio
el trabajo.
Es un buen jefe
para el que trabaja bien.
No, yo no creo
que nadie en la fábrica…
tenga nada contra él.
No sé en las oficinas,
debería preguntar allí también.
Esto es lo que pienso:
No creo que nadie le tenga ningún rencor al
Sr. Gondo. Parece severo, pero buena persona.
¡A no ser esos peces gordos,
que habrían condecorado
al secuestrador!
Calma, calma, Taguchi.
Ahora oigamos las conclusiones
de nuestra reunión.
Inspector Tokura.
A juzgar por los informes,
el caso parece difícil de resolver.
Pero debemos detener
a ese secuestrador.
Debemos seguir cada pista
hasta el final.
Ahora hay muchos datos
que ordenar y relacionar,
pero tenemos que pensar
en el Sr. Gondo.
Mañana lleva al chico…
y da una vuelta
por la zona de Shonan.
Comprueba lo del monte Fuji
y el mar.
Si él la recuerda,
podrías encontrar la casa.
La Tercera Sección.
Hola, soy Tokura.
Esas son buenas noticias.
¡Mandaré un equipo para que busque huellas
dactilares! ¡No toquen nada! Gracias otra vez.
¡Escuchad, han encontrado
el coche!
¡Estaba abandonado en una autopista!
¡Llama a los de identificación!
Llévate unos cuantos hombres contigo,
los demás que estén alerta.
Es curioso, pero tiene salpicaduras
y no ha llovido últimamente.
Sin embargo, la tierra está adherida
a las gotas de agua.
¿Qué es esto?
– ¿Qué pasa?
– ¡Atended! ¡Escuchad esto!
¿Diga? Soy Gondo.
El chico está bien.
Va a hablarle.
¡Papá!, ¿estás ahí?
¿Habéis oído?
¡Un tranvía!
¿Qué?
Que cerca del escondite
pasa un tranvía.
Por Zushi, Fujisawa, Chigasaki
y Kamakura pasan tres líneas:
JR, Odayaku y Enoshima.
Cada una tiene un sonido particular.
Un especialista podrá distinguir de cuál se trata.
¡Voy para allá!
¿El tranvía de Enoshima?
¿Está seguro?
No tengo la menor duda.
Yo vivo cerca de allí.
Ese ruido…
Ese no es el ruido
de un pantógrafo,
es un viejo tranvía
de un solo cable,
y sólo Enoshima utiliza
unos cacharros tan viejos.
Además, en esa línea
hay muchas curvas…
y las vías son estrechas
y con muchas ensambladuras.
Además, la rueda es muy estrecha
y suena algo así…
Y no así…
– ¡Muchas gracias!
– De nada.
¿Podemos ver al Sr. Aoki?
Lo siento,
pero Aoki ha salido.
¿A la oficina de su esposo?
¿Adónde?
Ha llevado a Shinichi
en el coche.
Quiere que recuerde y ayude
a coger al sospechoso.
Ese hombre
es una pesadilla.
No digas eso. Él se siente
en la obligación de hacerlo.
– ¿Os bajasteis aquí?
– Sí.
– ¿De dónde veníais?
– De allí.
Voy a pasar por ahí.
Tú ten los ojos muy abiertos.
Avísame si recuerdas algo.
¿Qué hacemos ahora?
Sin el niño
no podemos hacer nada.
Seguro que Aoki
va al río Sakawa.
Coge la autopista de Tokaido.
¡Papá! ¡Papá!
¿Qué?
¿Has recordado algo?
Hice pis ahí.
Seguiremos el coche de Aoki.
Seguro que así encontraremos al niño.
Espera, Bos’n. Tengo noticias
de los del laboratorio.
Los de huellas dicen que hay sangre
de pescado y aceite en el coche.
Y que hay escamas
de bonito y jurel.
Eso es lo que estaba
en el guardabarros.
El coche pasó por encima
de un charco con restos de pescado.
Probablemente en algún mercado
de pescado de las proximidades.
El de Koshigoe es el único
que hay cerca de ese tranvía.
Id a ver lo que averiguáis. Nosotros
buscaremos el coche de Aoki.
De acuerdo.
Bueno, ahora sólo tenemos
bonito y jurel,
pero no es suficiente
para abastecer el mercado local.
También vienen camiones
cargados de pescado de Tokio.
Gracias. Por cierto, ¿a dónde va
el tranvía de Enoshima?
Al pie de aquella colina.
Dígame una cosa,
¿la vista desde allí…
se parece algo a esta?
Déjeme ver…
Desde ahí se debería ver
la isla Enoshima.
Pero un poco hacia la derecha,
cerca de la estación.
La isla escondida
detrás de ese cabo es así.
– Shinichi, ¿veías la isla Enoshima?
– No.
¡Tuviste que verla!
No pasamos por aquí.
Bos’n, lo presiento. Estoy seguro
de que nos estamos acercando.
Allí arriba. Oye, tú no tienes
ninguna pinta de detective.
Sí, es muy posible.
Pero yo no necesito cirugía
estética como tú, Bos’n.
¡Papá! ¡Papá!
¡Vi ese túnel!
¿Cómo?
¿Pasaste por aquí?
¿Por dónde?
Por ahí.
Shinichi, ¿era por aquí?
Mira.
Desde aquí Enoshima
no parece una isla.
Es mejor que regresemos.
Ya deben haber encontrado el coche de Aoki.
Esperaremos en el mercado de pescado.
Con la ayuda del chico
podremos encontrar la casa…
y quizás esta noche
ya podamos detenerlos.
¿Has traído la pistola?
Claro. No se puede perseguir
a un loco a cuerpo descubierto.
Ven, vamos a caminar
un poco.
¡Oye, ese coche…!
¡Es el del Sr. Gondo!
¿Adónde cree que va?
¡Deje de jugar a los detectives!
Cuando saqué el coche esta mañana,
el Sr. Gondo me dijo:
“Aoki, no hace falta
que saques el coche.
Ya no tengo que ir más
a la oficina.”
Se rió,
pero en el fondo, estaba triste,
lo sé, lo conozco muy bien.
Odio a esos ejecutivos,
pero todo ha sido
por mi culpa.
Es por eso que…
Pero hombre, es peligroso andar
por aquí con el muchacho.
¿Qué pasaría si lo viese el secuestrador?
Imagínese las consecuencias.
¡Bos’n, el chico
ha desaparecido!
¡Papá! ¡Papá!
¡Es aquí!
Parece que están durmiendo.
Llévese al niño de aquí.
Están muertos los dos.
Gracias a todos
por venir.
– ¿Por qué una rueda de prensa?
– Sí, ¿qué habéis encontrado?
El inspector Tokura
se lo dirá.
Y tengan en cuenta que se lo decimos
para que no lo publiquen.
Hoy por la mañana,
dos cómplices, un hombre y una mujer,
fueron encontrados muertos.
Ambos por una sobredosis
de heroína.
– ¿Suicidio?
– Bien, se lo explicaré.
Tenían los brazos llenos
de marcas de pinchazos.
Ambos eran adictos
a las drogas.
Conocían la heroína
y no es probable…
que cometiesen un error
en la dosis.
Y los traficantes
no venden heroína tan pura.
Aparecieron muertos en la cama,
con sus cabezas en las almohadas.
Cerca de las almohadas…
había dos papelinas vacías,
dos jeringuillas…
y un recipiente
para disolver la heroína.
Además,
había dos papelinas
de heroína sin usar.
Consiguieron
cuatro papelinas,
usaron dos y dejaron
otras dos para más tarde.
Estos hechos no parecen
apuntar al suicidio.
Entonces,
¿por qué murieron?
La heroína
era anormalmente pura.
Analizamos las papelinas que no usaron.
Tenían un 90% de pureza.
Cuando la pasan,
suele tener entre
un 70% y un 95%.
Los traficantes
la rebajan…
con glucosa
y otras sustancias,
con lo cual la pureza
queda en un 30%,
y una papelina
de 1 gramo…
tiene en realidad
0,3 gramos de heroína.
¿Qué le sucede
al adicto…
cuando se le da una dosis
tres veces más pura?
Un modo muy inteligente
de cometer un asesinato.
He aquí una prueba
importante.
Encontramos una libreta
de notas en el dormitorio.
Es la marca que quedó…
al escribir
en la hoja de encima.
Miren esta diapositiva.
El texto ha sido trascrito
y la imagen aumentada.
Muestra la agonía de un adicto
con síndrome de abstinencia.
“Mándenos droga. Dese prisa
y mándenos droga.
Si no lo hace,
gastaremos el dinero.
No haremos
lo que nos ha dicho.”
Estaban intentando
chantajear al secuestrador.
– ¿Por eso les mató?
– No puedo decirlo con total certeza,
pero todo parece indicarlo.
¿Y el dinero?
Sí, encontramos parte. Dos millones y medio
de yens. Era el dinero del Sr. Gondo.
Los números de serie
coincidían.
El secuestrador
también pensó en eso.
Les dio una parte del rescate,
pero según se desprende de la nota,
les prohibió que lo usaran.
¿Y pudieron identificar
a los cómplices?
Sí, eran los que cuidaban
la finca.
Lo supimos fácilmente por su jefe,
el dueño de la propiedad.
¿Han realizado ya
algún arresto?
No, tendremos que comenzar
otra vez.
El Departamento de Narcóticos
está haciendo todo lo posible.
Seguro que nos proporcionan
una valiosa información.
Pero la muerte
de los cómplices…
ha sido fatal
para nosotros.
La línea que nos conducía
al secuestrador se ha cortado.
Y ahora, voy a pedirles
un favor.
Les pido
que no publiquen nada.
¿Por qué?
El secuestrador no está
al tanto de las muertes.
Lo sabemos porque si hubiese
regresado a la finca…
no habría dejado dos millones
y medio de yens allí tirados.
¿Qué sucedería…
si le hiciésemos pensar…
que todavía siguen vivos?
Si pretendía matarlos,
lo intentará otra vez.
Si las muertes no aparecen
en los periódicos,
se preocupará.
Irá a comprobarlo.
– Entiendo. ¿Y lo arrestaría, entonces?
– Claro.
Ya, pero, aunque nosotros
no publicásemos nada,
¿podría ocultarlo?
¿Y los comentarios
de los vecinos?
En eso no hay problema.
Es una zona residencial nueva
y todavía no hay muchas casas.
Además, no estamos en temporada
y casi no hay gente.
Los drogadictos
son cautelosos…
y lo suelen guardar en secreto.
Nadie los visitaba.
– ¿Cree que lo convencerá
sólo con ocultárselo? – Sí.
Ahora,
quisiera pedirles
otro favor.
Señores, ¿podrían decir
que se ha encontrado…
uno de los billetes de 1.000 yens
que buscamos?
Digan que se lo hemos dicho
nosotros, si quieren.
Sí, sé que es pedir mucho,
pero también pido su colaboración
por el Sr. Gondo.
¿Saben que el Sr. Gondo no sólo
ha perdido su posición de ejecutivo,
sino que también ha perdido
su trabajo?
Eso es muy grave.
¿No les importa lo que diga
la opinión pública?
Lo que les importa es que ya han ganado
la partida en la próxima junta accionistas.
¿Y por qué en lugar
del artículo…
informando de las muertes no le damos
nosotros una paliza a Zapatos Nacional?
Vale. Por mí
no hay inconveniente.
“La opinión pública rechaza
la maniobra contra Gondo.”
“Mujeres encabezan boicot
contra Zapatos Nacional.”
“Segunda tragedia: el Sr. Gondo
expulsado de la compañía.”
“¡Encontrado billete de
1.000 yens marcado!”
“El rescate de 30.000.000 de yens
estaba en un maletín como éste.”
Hemos recuperado dos millones
y medio de yens de los cómplices.
Cuando quiera puede pasar
a recogerlos a la Central.
Sólo es una pequeña parte,
lo siento.
No, ahora serán
de una gran ayuda.
No creo que el sospechoso
gaste el dinero todavía.
Esperamos
recuperarlo todo.
El caso es que, si no lo gasta,
no tendremos pistas. Es irónico.
El Sr. Kawanishi está aquí.
¿Kawanishi?
¿Qué quiere?
Pedir algo.
– Bueno, nosotros…
– No, quédense. Hazlo pasar.
Cojan, si quieren.
Hola, ¿cómo estás?
¡Vaya, quiénes están aquí!
Debo darles las gracias,
señores.
Han hecho del Sr. Gondo un verdadero
héroe. Ha sido de gran ayuda.
¿De qué demonios
estás hablando?
A mí no me dejes
aparte,
he sido tu mano derecha
durante diez años.
No puedo permitir
que se deshagan de ti.
He arriesgado mi propia posición
para que continúes como ejecutivo.
Pero el viejo
es testarudo…
y los ejecutivos
unos conspiradores.
Lo he pasado mal.
Por suerte, la opinión pública
está de tu parte,
así que les he convencido
para que sigas.
¡Fuera! ¡Díselo a tus nuevos
jefes de mi parte!
¡No me van a usar
para mitigar las críticas!
¡Yo no seré
un director pelele!
¡Yo no soy
un maniquí!
¿Puedes permitirte
decir eso?
Has ido demasiado lejos.
Si abandonas ahora,
sólo tendrás deudas.
Te pagarán bien.
El buen crédito es importante.
¡Fuera!
¡Sigo siendo el de siempre,
yo no he cambiado!
¡Tú no eres nada!
¡Ni siquiera eres un hombre!
Discúlpenme, señores.
Me gustaría
que viesen algo.
¿Qué es?
No es mucho,
pero el otro dibujo parece
haber sido de utilidad, así que…
Lo dibujó Shinichi.
Dice que es el secuestrador.
Gafas oscuras y máscara.
No es demasiado, pero…
¿Qué es esto?
Un pañuelo.
Siempre llevaba uno.
¡Mamá!
¡Mira qué bonito!
¡Es humo rosa!
¿Ha quemado algo aquí a eso
de las nueve de la mañana?
Sí, todos los días quemo
la basura del día anterior.
¿Qué quema?
Cosas sucias que no
pueden desinfectarse.
¡Mira que traer cosas
que no pueden quemarse!
– ¿Quién hace eso?
– El celador.
¿Alguien más?
Enfermeras y auxiliares,
a veces.
¿Ha venido alguno hoy?
Sí, ahora que lo dice,
ha venido uno.
Trajo una caja de cartón.
– ¿De qué tamaño?
– Así, más o menos.
– ¿Lo conoce?
– No.
No, pero quizás
sea un interno.
¿Un médico
en prácticas?
Tal vez.
Era demasiado joven
para ser un médico normal.
Dijo: “Tío, quema
esto también.”
– Los médicos no dicen eso.
– ¿Alguien más?
¿Quién vendría
a un sitio como éste?
¡Será posible!
¡Todo esto no se puede…!
¡No puedo quemar las latas!
¿Sabe cuál es la especialidad
del interno?
¿Cómo iba a saberlo?
Pero fue hacia la sección
de medicina interna.
¡Vale!
¡Muchas gracias!
Según el informe
de Bos’n,
se llama
Ginjiro Takeuchi.
Un interno.
No vino a trabajar tres días
durante el secuestro.
Vive en los apartamentos
Hinode,
en el 4278 Sengen-cho
de Nishi-ku.
Apartamentos Hinode,
número 12.
Su cuarto da al norte y mira
sobre la casa del Sr. Gondo.
Uno de los teléfonos que puede haber
usado el sospechoso,
está cerca de allí.
Los cómplices
eran antiguos pacientes.
Fueron examinados
en este hospital.
Takeuchi hizo sus informes.
Ambos tenían edemas pulmonares
como consecuencia de su drogadicción.
Así que tenemos
dos drogadictos…
con un edema pulmonar
y con síndrome de abstinencia.
La heroína pura les causó
muerte por shock.
Un interno está en situación
de saberlo,
por eso deducimos
que él es el secuestrador.
Pero no debemos
arrestarlo.
Porque…
si lo arrestamos ahora,
sólo le caerán quince años.
Por otra parte,
el Sr. Gondo,
que pagó el rescate,
está cumpliendo cadena perpetua.
No podemos permitirlo.
¡Un criminal así
merece la pena capital!
Además está claro que mató
a sus cómplices,
pero si lo arrestamos ahora,
no podremos probar
que es el asesino.
Sólo hay un modo de hacer justicia
con este criminal.
Dejemos que reconstruya
su crimen.
¿Pero cómo?
Con esto.
Baja las persianas.
“Denos más droga.
Si no lo hace hablaremos.”
Exactamente igual…
– ¿El Sr. Takeuchi?
– Sí.
Empezará a moverse.
Primero, tendrá
que comprar la heroína.
Cuando la consiga, volverá
a intentar matarlos.
O por lo menos
eso es lo que suponemos.
¿Cómo y cuándo
consigue la droga?
El único modo de saberlo
es mantenerlo vigilado.
Escuchad:
No dejen que se dé cuenta,
pero manténganlo vigilado.
Bos’n, Nakao,
Arai y yo…
iremos rápidamente a la finca
cuando consiga la droga.
Daré las órdenes
desde el coche.
¿Esperando
a un traficante?
No. Matando el tiempo,
parece.
Lleva dos horas
arriba y abajo.
Si le seguimos los mismos,
podría reconocernos.
¡Inspector!
Aquí Tokura,
¿qué pasa?
Ha entrado
en una floristería.
¿Qué? ¿Ha entrado
en una floristería?
Va a comprar flores.
Esto no me cuadra. Espera…
¿Qué?
¿Ha comprado un clavel?
Sí, uno rojo.
¿Es el día de la madre?
El sospechoso
ha telefoneado a alguien.
El sospechoso ha recibido instrucciones
para encontrar al traficante.
Creo que ese clavel rojo
es una señal.
Mirad quién se acerca
al sospechoso.
Mirad cómo cambian de manos
la droga y el dinero.
¡Inspector Tokura!
Sí, aquí Tokura.
– ¡No va a la finca!
– ¿Cómo?
¡Ha salido del club!
¿No ha comprado nada?
¿Un error?
No lo creo, pero…
¡Daremos la vuelta!
¡No lo perdáis de vista!
¡No te quedes ahí pasmado!
¡No somos monstruos!
¡Lárgate de aquí!
¡Este no es sitio para ti!
Muchos tipos curiosos por aquí
esta noche. Tened cuidado.
¿Tú qué eres?
¿Un poli?
¿Quién te ha dicho eso?
¡Fuera de aquí!
¡Te digo que te vayas!
Bos’n, no entiendo
lo que hace.
Debería ir a la finca
con la droga.
¿Y por qué va con los yonquis
si todavía no la tiene?
Ahí no hay heroína pura.
– ¡Inspector!
– Aquí Tokura. ¿Qué sucede?
Recogió a una yonqui y se la llevó
a una pensión de mala muerte.
PENSIÓN KOGANE-CHO
¡Me he equivocado!
¡Utilizará a la chica
como cobaya!
¡Está con el mono y quiere probar en ella
la pureza y efectos de la droga!
– Ha salido.
– ¿Y la chica?
Un momento. Han ido
dos hombres a investigar.
De acuerdo.
¿Vamos a la finca?
Espera. La chica es una pista
de lo que hará.
¡Va hacia Isezaki-cho!
¡Estamos en Isezaki-cho!
¿Qué parte?
En frente del puente Yoshida.
Parte izquierda.
– ¡Para!
– Aquí no puedo aparcar.
No importa.
La chica con la que se fue
está muerta.
Tiene una jeringuilla en su mano.
Muerte por sobredosis.
¡Ahí viene!
Lo encontramos.
Apago la radio.
Ahora ya está seguro
de que morirán.
Perdone,
aquí no puede parar.
Son las 00:15.
Tranquilo, te he traído
lo tuyo.
¡Takeuchi,
te colgarán por esto!
Hemos recuperado
27.480.000 yens.
Todo lo que se ha perdido son los 20.000
yens que se gastó en heroína.
Quería que lo supiera
cuanto antes.
Es una gran ayuda.
Gracias.
¿Demasiado tarde?
No pasa nada.
Tomen asiento.
Por favor.
Adelante, señores, pueden usarlos
“Artículo embargado.”
“Ginijiro Takeuchi
condenado a muerte.”
Gracias por venir.
Se niega a recibir
a un confesor,
pero insistió
en verlo a usted.
Bien, Sr. Gondo,
gracias por venir.
Parece que le va bien.
¿Qué está haciendo ahora?
Zapatos, como siempre.
Es una pequeña compañía,
pero es mía.
Estoy trabajando duro para que sea
tan grande como Zapatos Nacional.
¿Por qué me mira así?
Voy a morir,
pero no tengo miedo.
¡Así que no me mire
como si se apiadase de mí!
Por eso he rechazado
un sacerdote.
Me diría que me arrepintiera
y suplicara piedad.
¿De qué sirve eso?
En vez de mentiras amables,
prefiero oír la verdad,
aunque sea cruel.
Sr. Gondo, ¿se alegra
de que vaya a morir?
¿No se alegra?
¿Por qué dice eso?
¿Por qué debemos odiarnos?
¡No lo sé!
Yo rara vez me analizo.
Mi cuarto era tan frío
en invierno…
y tan caluroso en verano,
que no podía dormir.
Desde mi diminuto cuarto,
su casa parecía el cielo.
Mirándola,
comencé a odiarlo.
Finalmente, el odio hizo que mereciese
la pena seguir viviendo.
Es muy interesante…
hacer desafortunados
a los afortunados.
¿Tan desafortunado
era usted?
¿La historia de mi vida?
No, gracias.
No se engañe,
no busco su piedad.
Por suerte, mi madre murió
el año pasado,
así que no tendré que soportar
su patético lloriqueo.
¿Por qué me ha pedido
que venga aquí?
Porque no me gustaría que pensase
que he muerto nervioso o llorando.
Mis manos no tiemblan
porque esté nervioso.
Sólo es una reacción fisiológica
por haber estado aislado tanto tiempo.
El solo hecho de verme fuera
les hacía temblar.
¡Yo no tengo miedo de la muerte

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