“Red Dwarf” Parallel Universe 1988 Spanish en Español

Posted by on August 3, 2012

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“La primera vez que te vi…”
“…me empezaron
a temblar las rodillas,”
“y tuve una sensación rara…”
– “… en los riñones y el hígado.”
– “En el sistema digestivo, nena.”
“Las manos me temblaban,”
“el corazón me latía fuerte,”
“el desayuno salió de mi cuerpo.”
“A la que me dices algo, nena,
se me hace un nudo en la lengua.”
“Un nudo en la lengua,
siempre que te acercas a mí.”
“Nudo en la lengua,
nudo en la lengua…”
“…siempre que estás
en la ciudad.”
– “Te vi en la pista.”
– “Bailando…”
– “Pensé en flores y abejas.”
– “En el sistema reproductivo, nena.”
“Pero cuando intenté hablar contigo…”
“…se me desenrolló la lengua
hasta las rodillas.”
“Intenté decirte “te quiero “,
“pero me salió mal,”
– “.. y sonó como “nunubididú”…
– “¡Nudo en la lengua!”
“Y eso es porque se me hace
un nudo en la lengua…”
“…siempre que te acercas a mí.”
“Dobli-durgli-daguli”…
“¡Nudo en la lengua!”
“Siempre que estás por ahí.”
“¡Oh, te lo suplico de rodillas!”
“Escúchame, bombón, por favor…”
“Entiéndeme cuando digo…”
“dobli-durgli-daguli”…
“Intento decir…”
“¿Por qué no me sale claro?”
“…siempre que estás por ahí.”
– No, no es éste.
– ¿El qué?
Busco un sueño que tuve
en la grabadora de sueños.
– ¡Era sensacional!
– ¿De qué iba?
Yo, tres chicas
y un yogur de plátano gigante.
Los gatos tenéis una actitud
muy extraña ante las mujeres.
¿Qué, cabeza de portería de rugby?
Todo es sexo.
No pensáis en una relación larga.
Oye, yo quiero sentar la cabeza.
A la que encuentre mi grupo,
a las 7 u 8 mujeres adecuadas,
mi vida loca habrá terminado.
¿Lo ves? Un desequilibrado.
Lo dice uno cuyo libro favorito es
Cómo ligar mediante la hipnosis.
Es un buen libro, lleno de
consejos útiles que funcionan.
¡Vamos, hombre!
Así conocí a Lorraine,
hipnotizándola.
¿Hipnotizaste a una chica
para que saliera contigo?
Sí, utilicé la vieja técnica
del “tienes algo en el ojo”.
Le puse la mirada Mesmer.
¡Y quedamos para salir!
– ¿Qué le pasaba?
– Nada.
¿Aceptó salir contigo
y no le pasaba nada?
– Era muy atractiva e inteligente.
– Entonces es que el truco funciona.
– Tenía una nariz artificial, eso sí.
– ¿Qué?
Pero hecha con gusto.
Metal de calidad, sin remaches.
¿Y qué pasó?
En el taxi el clima
era un poco forzado.
No se tomó muy bien
mis bromas sobre su nariz.
Y hubo chistes buenos, como:
“Me huele que nos lleva de paseo… ”
Humor agudo.
Pero cuando llegamos al restaurante,
tendría un ataque de nervios o algo.
Se fue al baño y se marchó
trepando por la ventana.
– ¿Por qué lo haría?
– No porque no quisiera verme.
Llamó al día siguiente diciendo que
le habría gustado volver a quedar,
pero que había tenido
que mudarse a Plutón.
No estoy cómodo con el sexo opuesto.
Porque lea ves como unas alienígenas
que hay que conquistar con trucos.
Pero son personas. No hace falta
ningún libro sobre hipnosis.
Y… ¿cómo era el otro?
1.001 frases para romper el hielo.
Ese libro es genial,
aquellas frases son infalibles.
Eso no existe.
Vale…
Pongamos que tú eres una mujer.
Estás sola en una barra, minifalda,
sostén con mirillas…
Adelante.
Es la mejor entrada
que has oído en tu vida.
– Adelante.
– Estás sola en una barra.
– Perdona, ¿Te apetece un cóctel?
– No.
No puedes decir que no.
Tienes que decir que sí.
Vale, adelante.
A ver… ¿Quieres un ciempiés?
¿Si quiero qué?
– ¿Qué quieres?
– ¿Un ciempiés?
– ¿Qué le pasa?
– ¿Aún estamos en la primera frase?
– ¡No me das la respuesta correcta!
– ¿Y cuál es?
Yo llego y te digo:
Perdona, ¿Te apetece un cóctel?
Tú dices: “Sí. ”
Yo digo: “¿Quieres un ciempiés?”
Tú dices: “¿Qué es un ciempiés?”,
y yo digo…
– Como un gusano pero con patas.
– ¡Ya lo sabías!
Rimmer, con esa frase no te llevas
al huerto ni la azada.
– ¡Eureka, lo conseguí!
– ¿Qué?
El conde de Sandwich
inventó el sándwich,
Samuel Morse
inventó el código Morse,
Platón inventó el plato…
Y ahora, yo, Holly,
he inventado el Holly-Transporte.
– ¡Me muero de ganas de verlo!
– ¡Es monumental! Marcará una época.
El Holly-T puede transportar
cualquier objeto a cualquier lugar.
– ¿Podríamos volver a la Tierra?
– En cuestión de segundos.
¿Podríamos volver ahora mismo?
– Ahora mismo.
– ¡Rock and roll!
– ¿Qué es eso?
– ¿Tú qué crees?
¡Es una caja con un botón
para encender y otro para apagar!
Es bastante sencillo.
Si queréis encenderlo,
apretáis “encender”.
El resto de botones,
ya los iréis entendiendo.
Es absolutamente patético.
Vale, adelante
con el Holly-Transporte…
Conectar unidad…
Unidad conectada.
Inicializando ignición…
Ignición inicializada.
¡Al grano!
Un solo error en mis
13.000 millones de cálculos,
y todos volaremos en mil pedazos.
Allá vamos.
10, 9, 8, 6, 5…
¡Te has dejado el 7!
¿Ah sí? Siempre he tenido
alguna laguna con el 7.
¡Vamos a morir!
Ningún problema.
Empezaré por más abajo.
¡Uno, cero!
Ya está, ya estamos en casa.
– ¿Ha funcionado?
– Estás de guasa, ¿no?
Un momento.
– Ya no está.
– ¿El qué?
¡La Tierra! ¡No está!
Un momento… Estaba mirando
por la ventana que no era.
No, no está.
Falta todo el sistema solar.
¿Y qué hay?
Nada. Espacio.
Holly, se me ocurre que realmente
no hemos llegado a la Tierra.
E incluso se me ocurre que tal vez
no nos hemos movido ni medio palmo.
Sí nos hemos movido,
pero no sé dónde estamos.
Lo reconozco. ¡La he excretado!
– ¿Cómo?
– Que la he cagado, pero más fino.
Ah, pero hay algo: ¡otra nave!
– ¡Alienígenas!
– ¡Pásanoslo!
Parece una copia exacta
del Enano Rojo.
¿Qué? ¿Y qué ha pasado?
No sé cómo, hemos ido a un universo
paralelo, a la quinta dimensión.
¿Qué es la quinta dimensión?
Llegaron al 6 de las listas
con “Nena, quiero tu cosita”.
Están las dimensiones básicas:
altura, ancho, profundidad, tiempo.
La quinta dimensión es
la realidad coexistente:
dos cuerpos comparten un espacio
sin saber que el otro existe.
Como mis padres en la cama.
Entonces eso es otro Enano Rojo
con su Rimmer y su Lister.
¿Serán igual que nosotros?
No, habrá diferencias.
Es un universo paralelo.
– ¿Qué quieres decir?
– Por ejemplo:
en este universo, puede que
Hitler ganara la ll Guerra Mundial,
o algo todavía más increíble, como
que Ringo fuera un buen batería.
Estoy estableciendo conexión
con su ordenador de a bordo.
– Hola, soy Hilly.
– Hola, soy Holly.
– Hola, Holly.
– Hola, Hilly.
Qué sorpresa, ¿no? Mejor que
vengáis a la nave y aclaremos esto.
Ahora mismo, compañera.
– Nos vemos, Holly.
– Nos vemos, Hilly.
Yo voy ya.
Es idéntico a nuestro Enano Rojo
en todos los detalles.
Huele a algo que no me gusta nada…
…como tus botas lunares.
Eliminaré este olor.
Eso es mío… Esto es mío…
¿Y dónde están Rimmer y Lister?
¡No sois alienígenas!
– Hola.
– Hola.
– ¿Qué tal?
– ¿Qué tal?
– ¿Así que eres Lister?
– ¿Y tú también?
Eso espero.
– Tú serás Rimmer. Yo, también.
– Espléndido.
– Deb.
– Dave.
– Arnold.
– Arly.
Sin “dudi”.
¿Vivís en un universo que es
exactamente como el nuestro? ¿Puedo?
Sólo que todo es al revés.
No sé si todo es al revés.
Eso parece.
Entonces sois de una sociedad
con una orientación femenina.
Bueno, ya no es tan así,
al menos desde los 60,
con todo el movimiento machista.
Cuando quemaban los suspensorios
y todo eso.
¡No jodas!
¿No has leído El hombre eunuco,
de Jeremy Greer?
Entonces, vuestra historia
también es paralela a la nuestra.
Entonces… ¿Quién fue la primera
persona en pisar la luna?
Nelly Armstrong.
¿Nelly Armstrong?
– ¿Y de quién es Hamlet?
– De Will Shakespeare.
– Era un tío.
– No, una mujer: Wilma Shakespeare.
Sí, suyos son todos los clásicos:
Raquel III, “Julia y Romeíto”.
Madre mía, ¿qué es eso?
Mis revistas.
¡Están llenas de tíos medio desnudos
arrimándose a coches deportivos!
¿Y qué problema hay? ¿No serás
uno de esos machistas pesados?
¿Las actitudes sexuales
también son inversas?
– ¿Qué es eso, bombón?
– ¿Qué me has dicho?
¡Pero es ridículo!
¡Estos modelos son deformes!
Me hacen sentir… inadecuado.
Yo no me preocuparía
por eso, monada.
¡Los hologramas se pueden
tocar entre ellos!
Me sabe mal interrumpir la fiesta,
pero… ¿No falta alguien, aquí?
– ¿A qué te refieres?
– Bueno…
…un Lister femenino,
un Rimmer femenino…
¿Y mi paralelo?
Estará por las bodegas.
Toda la vida esperando este momento
y ya llegó.
Ah, si me oís gritar,
NO acudáis al recate.
¡Te voy a encontrar, gatita!
– Se va a llevar un buen desengaño.
– ¿Por qué?
– Su paralelo no es una hembra.
– ¿Qué es?
Un perro.
Vaya, ¿dónde se habrán metido?
Me pongo tan nervioso,
cuando me abandonan así…
¡Malditas pulgas!
¡Te voy a encontrar, gatita!
Te voy a…
No sé qué es esto,
pero sé que me quiere comer.
¡Me cago en los pantalones!
¡Qué perrito más raro!
¡Tengo que parecer más grande!
¡Chócala, amigo!
¿Qué dentífrico usas?
¿El de carne podrida?
Venga, que quiero ser
tu mejor amigo.
Tengo una idea: yo te huelo el culo
y tú me lo hueles a mí.
¿Qué te parece?
– ¿Que me quieres oler qué?
– ¡Claro!
– ¿Tú no me quieres oler a mí?
– ¡A ti se te huele desde Marte!
– ¿Cuándo te bañaste por última vez?
– ¡No digas esa palabra!
– ¿Cuál? ¿Bañar?
– ¡Y dale!
Si tienes que volver a decir
esa palabra, deletréala.
¿Cuándo fue la última vez
que te b-a-ñ-a-s-t-e?
¿Qué es eso?
¡Ah, gato estás aquí!
– Bajamos a la discoteca.
– ¿Qué?
Holly dice que necesita 17 horas
para reparar el Holly-Transporte…
– … y podemos ir a tomar unas copas.
– ¡Sí!
Parece que se caen bien.
– Sí, sin duda.
– Sí.
– Se lo pasan en grande.
– Y que lo digas.
– Sí.
– Sí.
– También se está bien, conversando.
– Sí, sí.
Por supuesto.
Es curioso, porque no se me da bien
hablar con el sexo contrario.
A mí tampoco, no sé qué decir.
Yo, igual.
Eres una chica, entonces.
– Sí.
– Eso está bien.
No te muevas.
Tienes algo en el ojo.
– ¡Estás intentando hipnotizarme!
– ¡No!
– ¡Pues para de mirarme fijamente!
– ¡No te miro fijamente!
– Sí.
– De acuerdo, lo leí en un libro.
Va bien para ligar con monadas.
No me considero una “monada”.
Pues lo eres: una monada…
Monada.
Creo que he bebido demasiado.
Siempre acabo así, cuando bebo.
– Venga… Que te interesa.
– Te aseguro que no.
– ¿Y todas esas insinuaciones?
– ¿Qué insinuaciones?
– Llevar pantalones ajustados.
– ¡No son ajustados!
¡Sí lo son! ¡Lo estás suplicando!
No soy una monada
y no suplico nada.
Venga, dame esa boca, te prometo
que no te quitaré los calzoncillos.
Lo siento, no soy de esos.
Frígido.
¡No tienes vergüenza!
Sólo me quieres por una cosa.
¿Por qué? ¿Cuántas tienes?
– ¡Eres un gran conversador!
– Sí, pero todavía no he dicho nada.
Eso es lo que me gusta.
Voy a la barra. ¿Queréis algo?
– Yo, una granada.
– ¿Una granada?
Sí, se la tiraré al perro
para que vaya a buscarla.
Lister, ¿qué tal, colega?
¡Ven aquí, por favor, ven!
No tardaré.
Si quieres enfriar tu cerveza,
déjala en su entrepierna.
¿De qué va esto?
Es la mujer más horrible
que he conocido.
– Es tú.
– Es repugnante.
Para ella no soy un ser humano, sino
un objeto sexual de usar y tirar.
– Es tu equivalente femenino.
– Tonterías. Es una desequilibrada.
Es mi suerte: yo, con el monstruo;
tú, con la de las peras.
¿Lo ves? Ella ve a los hombres
igual que tú ves a las mujeres.
¡Me acusa de menear
el culo provocativamente!
Yo sólo camino.
No puedo evitar ser sexy.
– ¿Y la otra qué?
– Muy basta.
Me ha querido impresionar
bebiéndose 6 pintas
y cantando el “Yankee Doodle”
a eructos.
– Ése es tu número, ¿no?
– Pero yo lo hago con estilo.
Con clase.
– ¿Y crees que…?
– ¿Qué?
¡Qué va!
Es la risa, pero sólo piensa
en emborracharse y comer vindalús.
Y la verdad es que eso no me atrae.
¿Qué tal?
Digamos que esta noche habrá dos
pares de zapatos debajo de mi cama.
¡Así, le voy a poner!
El otro no parece muy interesado;
más bien petrificado.
El mío no quiere que le tome por
un pendón, pero le veo la intención.
Ha cruzado las piernas para que vea
que lleva ligueros de calcetín.
Rimmer, no le interesas.
Espera que le entre
con lo del ciempiés.
Oye, ¿quieres bailar?
Te aviso de que cuando salto
a la pista soy una fiera.
– ¿Tú bailas?
– ¿Que si bailo?
¿Lleva fruta Carmen Miranda?
Vale, pues empiezas tú.
Aguanta esto, chucho.
¿A eso le llamas bailar?
¡No, señor!
Esto es bailar.
¿Qué te parece?
– ¡No! ¿Otro empate?
– Sí, ya llevamos ocho.
– Quiero hablar con Holly.
– Sí.
¿Cuándo tardarás en arreglar eso?
¿Cuándo podremos irnos de aquí?
Estamos en ello, en plena tarea.
¿Verdad, Hilly?
Sí, Holly.
Nos estamos empleando a fondo.
– ¿Y esa marca que llevas en la cara?
– ¿Qué cara?
– Es pintalabios.
– No, es una erupción informática.
Holly, arregla eso y sácame de aquí.
¿Qué pasa?
¿No os lo estáis pasando bien?
¿Bien?
Lister, me voy a dormir,
yo solo, con nadie más.
Si vuelve,
dile que me dolía la cabeza.
– ¿Adónde ha ido?
– A buscar películas porno.
Cree que si veo a dos tíos liándose
me pondré cachondo.
– ¿Dónde vas a dormir?
– No lo diré; demasiado arriesgado.
– ¿Qué eres? ¿Un hombre o una nenita?
– Me voy a ver al mago de Oz…
Entonces, ¿qué? ¿Preparada?
A la de tres.
¡Tres! ¡Te he ganado!
¿Me emborraché
o me emborraché?
¿Me emborraché
o me emborraché?
– Hola.
– Hola.
Oye, ¿hicimos…?
No me acuerdo.
Te dije que podía trepar toda
la pared de la disco con los labios.
Y luego… Hice malabares
con los peces del acuario, ¿verdad?
Con los ojos vendados.
Y luego…
Sí lo hicimos, ¿verdad?
¡Vaya par de cerdos!
¿Cómo habéis podido
cometer fornicación?
En mi litera, con mis sábanas
y mi somier.
¿Cómo se os ha ocurrido
haceros el amor a vosotros mismos?
¿Por qué romper una costumbre
de toda la vida?
¡Déjame, iba totalmente morada!
¿Qué quieres decir?
No lo habría hecho,
en plenas facultades.
¡Gracias!
Espero que te haya preñado.
No, gracias,
pero tú no eres un chico difícil.
¡Qué bueno que eso lo diga
la Srta. Bragas de Yoyó!
Espero que estés preñado,
¡putón verbenero!
– ¿Qué?
– ¿Él puede quedarse embarazado?
Si no han tomado precauciones, sí.
Sois las mujeres,
las que os quedáis embarazadas.
– ¿Desde cuándo?
– Siempre. ¡Mi madre era una mujer!
Lister… ¡Vaya, vaya!
Si lo he entendido bien…
…parece que en su universo es
el hombre, el que tiene los hijos.
Y, como estamos en su universo,
es perfectamente posible
que estés embarazado.
¡No me lo trago!
¡Nos toman el pelo!
¡No te alteres, en tu estado!
Es imposible, no tengo el…
…el equipo necesario.
Sí lo tienes. En nuestro universo,
mandan nuestras leyes físicas.
¡Cállate! Holly,
dime que no es verdad.
Me temo que sí lo es, mamá.
– ¿Cómo me has podido hacer esto?
– ¿El qué?
Fertilizarme, aprovecharte de mí.
Iba bebido,
no tomé precauciones.
Creía que te ocupabas tú, de eso.
¡Es responsabilidad del hombre!
Es el hombre, el que sufre
el embarazo y la agonía del parto.
¡Agonía!
¡Esto cada vez me gusta más!
¿Qué quieres que haga?
Lo siento, ¿vale?
¿Lo sientes? ¿Y ya está? “Gracias,
¡y ahí te quedas con el bombo, tío!”
No vale la pena discutir.
Lo hecho, hecho está.
Sí, más vale que regresemos.
Arreglaré el Holly-Transporte.
No nos podemos ir ahora.
¡Ella puede ser el padre de mi hijo!
Si no nos vamos ahora,
no podremos regresar jamás.
Mira, sólo porque puedas
haberte quedado embarazado,
no significa que tengas que estarlo.
¡A lo mejor has tenido suerte!
Pero a lo mejor no.
Lo sabremos al regresar.
Conectando Holly-Transporte…
Holly-Transporte conectado.
Cuatro, tres, uno… ¡cero!
TEST DE EMBARAZO
No sé por qué me hago la prueba.
¡Es imposible!
¿Por qué?
En el siglo XX ya se consiguió
que un babuino pariera.
Por cesárea, claro.
En cualquier caso, los robots
sabrán hacer una simple cesárea.
¿Los robots? ¡No les dejaría abrir
ni una lata de alubias!
¡Eres demasiado negativo!
Piensa en todo lo glorioso
y maravilloso de tener hijos.
– ¿Como qué?
– Cuando crecen y se van de casa.
– ¿Qué color tiene que salir?
– Negativo: azul, que es lo que será.
– ¿Y, si estás embarazado, rojo?
– Sí.
¡Aúpa, rojos!
– ¿De qué color es?
– Sigue blanco.
¿Recordáis los ecos del futuro que
vimos al pasar la barrera de la luz?
– Sí.
– Te vimos con dos niños gemelos.
Y yo dije: “¿Niños? ¿Sin ninguna
mujer a bordo? ¿Cómo es posible?”
Y dijiste: “No sé, pero molará
averiguarlo.” ¡Cuánta razón!
¡Gemelos sí que no!
Sí, eran un par de nenes muy majos,
¡y con una cabeza así!
– ¡Está cambiando de color!
– ¿A qué color?
– ¡Sí, está cambiando!
– ¿A qué color?
– ¡Sí, está cambiando de color!
– ¿A qué color?
– Azul es que no, ¿verdad?
– ¡Sí!
¡Buenas noticias, Lister!
¡Gracias a Dios!
Seré tío.
“Fuera hace frío,
no hay atmósfera.”
“Estoy sola, más o menos.”
“Déjame volar lejos de aquí.”
“Diversión, diversión…”
“…al sol, al sol.”
“Quiero estar tumbada,
como una náufraga comatosa,”

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