“Red Dwarf” Kryten 1988 Spanish en Español

Posted by on August 3, 2012

movie image

Descarga subtítulos de “Red Dwarf” Kryten 1988 Spanish en Español

EL ENANO ROJO
2×01 “KRYTEN”
Nave minera Enano Rojo,
a 3 millones de años de la Tierra.
Los tripulantes son Dave Lister,
el último ser humano vivo;
Arnold Rimmer,
el holograma de su compañero muerto;
y un descendiente evolucionado
de una gata de la nave.
Fin del mensaje.
Anexo: con el paso del tiempo,
cada vez es más incuestionable
que estamos en un universo sin Dios,
deshabitado, hostil y absurdo.
Pero de algo hay que reírse, ¿no?
Siéntate, Brook.
Tengo que decirte algo.
¿Qué pasa, Kelly?
No estuve con Simone,
aquella noche.
Estuve con Gary.
¿Con tu ex marido?
¿El jefe de la competencia?
– Y… Brook júnior…
– ¿Qué pasa con Brook júnior?
Que no es androide tuyo.
“Androides,
todos necesitamos buenos androides.”
“Los androides
también tienen sentimientos.”
Un momento, eso lo sé.
No me lo digas.
Espero que cuando venga
el tiempo sea agradable.
Espero que cuando venga
el tiempo sea agradable.
Lister, no me digas nada.
Ésa la sabía.
¡De ésta sí me acuerdo!
¿Podría indicarme
un hotel de 5 estrellas?
Estás completamente equivocado.
¿Podría indicarme
un hotel de 5 estrellas?
– Lister, ¿te quieres callar?
– Yo sólo te ayudo.
No hace falta que me ayudes.
Me gustaría comprar esta pelota
de playa, el cubo y la pala.
La comida estaba muy buena.
Felicite al chef de mi parte.
¿Qué? ¡Pausa!
Hace 8 años que estudias esperanto.
¿Cómo puedes ser tan inútil?
¡Mira quién habla! ¿Cuántos libros
has leído en tu vida?
Los mismos que Champion,
el Caballo Prodigioso: cero.
– Sí he leído libros.
– Los del perrito Ben no cuentan.
– Fui a la Escuela de Arte.
– ¿Tú?
– Sí.
– ¿Y cómo entraste?
De la manera
que se ha entrado siempre.
Suspendí todos los exámenes
y pedí plaza allí.
– Me cogieron.
– Pero no te diplomaste.
– No duré mucho.
– ¿Cuánto?
97 minutos.
Creía que era un buen plan,
pero vi el horario
y me largué volando.
Había clases cada día
después de la comida.
¡Cada día a las doce y media!
¿Quién quieres que vaya?
¡Con todo el dentífrico en la boca!
A diferencia de ti,
yo tengo ambiciones.
No me paso el día
limpiando la astromoto
para ir a dar vueltas por
los asteroides, no soy un ignorante.
Ambiciono aprender lenguas,
así que déjame seguir. Adelante.
Ésa sí que me la sé.
El menú parece bueno.
Probaré el pollo.
Holly, como dirían
los esperantistas…
Y ya sabemos lo que significa.
Sí, significa: “¿Puede llamar
al portero? Hay ranas en el bidé. ”
¿Y cómo se dice:
“Tu padre era un mandril
y tu madre iba escocida
de tirarse marineros”?
No pienso decírtelo.
Os aburrís.
Por eso me molestáis.
Yo no me aburro.
Hoy he trabajado mucho.
He inventado un sistema
musical revolucionario.
– ¡Y qué más!
– Sí, he decimalizado la música.
En vez de octavas, hay décimas.
Y he inventado dos notas: wo y bo.
– No puedes inventar notas nuevas.
– Pues lo he hecho.
Ahora es: do, re, mi, fa, sol, la,
wo, bo, si, do.
Do, si, bo, wo, la,
sol, fa, mi, re, do.
¿Qué cuentos son esos?
Rock entero. Será un sonido nuevo.
Los instrumentos serán más grandes
para incluir las dos notas.
Los triángulos tendrán
cuatro lados.
Los pianos serán
como pasos de cebra.
Y las mujeres no podrán
tocar el chelo.
Holly…
Cállate.
Ah, tengo noticias.
– ¿Qué noticias?
– Estamos recibiendo una señal.
No será nada,
pero os lo quería comentar.
– Alienígenas.
– ¡Dios mío!
Cualquier cosa rara,
son los alienígenas.
¿Pierdes las llaves? Alienígenas.
¿Se cae un póster? Alienígenas.
¿Gastas un rollo entero
de papel higiénico? Alienígenas.
No lo gastamos nosotros.
¿Quién fue?
¿Los alienígenas nos gastaron
el papel higiénico?
Que sean alienígenas no significa
que no vayan al excusado.
Aunque lo harán de alguna forma
rara y alienesca…
A lo mejor les sale por la cabeza.
Espero que no me toque sentarme
detrás de un alienígena en el cine.
Ratoncito, ratoncito…
Tengo quesito…
Sólo quiero ser tu amiguito…
¡Eh, Gato!
– Estamos recibiendo una señal. Ven.
– ¡Alienígenas!
Es una llamada de socorro
de la nave Nova 5.
Se han estrellado.
Intento establecer contacto.
¡Otra nave, genial!
– ¿No son alienígenas?
– No, son de la Tierra.
Espero que tengan provisiones.
Vamos justos de algunas cosas.
– ¿Como qué?
– Leche de vaca.
Se nos acabó hace siglos.
– Fresca y en polvo.
– ¿Y qué bebemos ahora?
Leche de la reserva de emergencia.
Vamos por la leche de perra.
– ¿Leche de perra?
– No es mala.
Es sanísima. Lleva vitaminas.
Es buena para los huesos.
Y dura más que cualquier otra leche.
– ¿Por qué?
– Porque no se la bebe nadie.
Y, además, pasada tiene
el mismo sabor que fresca.
– ¿Por qué no me lo decías?
– ¿Querías que te amargara el té?
Atención, tenemos contacto.
Pásanoslo.
¡Gracias a Dios!
Me llamo Kryten.
Soy el mecanoide
de servicio de Nova 5.
Hemos sufrido un accidente terrible.
La tripulación masculina ha muerto.
Las hembras están heridas,
pero estables. Ayudadnos.
Cuando dice “hembras”, ¿se refiere
a aquello tierno y con miga?
– ¿Cuántas son?
– Tres.
La Srta. Jane,
la Srta. Tracy y la Srta. Anne.
Les transmito los detalles médicos.
Diles que ahora vamos.
Rescataremos esas doncellas
como me llamo A. J. Rimmer,
aventurero espacial.
Gracias, capitán.
– Aventurero espacial.
– ¿Qué quieres que diga?
Tranquilas, yo soy el que limpiaba
la máquina del caldo de gallina.
Ni idea de navegación espacial,
pero somos los reyes rascando roña.
– Así se sentirían seguras.
– ¿A cuánto estamos, Holly?
A unas 24 horas.
¿Qué? ¿Sólo 24 horas?
Voy a arreglarme.
24 horas…
¡Primero en ducharme!
Estoy tan excitado que tengo
cosquillas en los seis pezones.
¿Qué le pasa?
Es una misión de rescate.
Les llevamos provisiones médicas,
no vamos a ligar.
No vamos a ligar, ¿eh, Lister?
Mírate.
Eres absolutamente patético.
¡Qué ahínco! Te has puesto
tus prendas menos asquerosas.
No sé de qué hablas.
La camiseta
que sólo tiene dos manchas
sólo te la pones
en ocasiones especiales.
¡Vas de punta en blanco!
¡Y tú pareces Clive de la India!
¡Tu madre sí que utiliza
el nuevo blanqueador biológico!
¡Ya estamos! Lo sabía.
– ¿Qué?
– La descalificación.
Cuando conocemos a chicas,
me descalificas para quedar tú bien.
– ¿Como cuándo?
– ¿Recuerdas las morenas del almacén?
Les dije que estaba en reservas
y me preguntaron qué hacía allí.
Les dije que hacías de estante.
¡Exacto!
Propuse ir al zoo de Titán y tú:
“¡Ya os lleva a conocer a su madre!”
– ¡Se rieron!
– ¡Sí, se rieron de mí!
– Esta vez no me descalifiques.
– ¿Qué quieres que diga?
– ¿Cómo quieres que actúe?
– No sé… ¡Con respeto!
– Primero, no me llames “Rimmer”.
– ¿Por qué no?
Porque lo pronuncias de un modo que
parece una marca de desinfectante.
¿Y cómo quieres que te llame?
¿”Rimmé”?
No sé… Arnie… Arn…
Algo más…
¿Qué tal Gran Hombre?
¿Gran Hombre?
– O mi apodo del colegio.
– ¿Cabeza Hueca?
– ¿Cómo sabes que me llamaban así?
– Lo he imaginado.
– Me refería a mi otro apodo.
– ¿Cuál?
¡Y qué más!
Jamás te llamaron As.
A lo mejor Gilipoll-As.
Pues sí era mi apodo.
Sólo que nadie me llamaba así,
por mucho que me dejara pegar.
¿Qué quieres, Rimmer?
Que me dejes bien
en vez de descalificarme.
¿Cómo?
Si se presenta la oportunidad,
y con toda naturalidad,
podrías comentar
que soy muy valiente.
¿Qué?
No te emociones, sólo hace falta
que digas que morí,
y que fui muy valiente.
No sé, podrías insinuar
que salí con muchas mujeres.
Vale, déjalo, sólo era una idea.
– ¿No llevarás esas botas?
– ¿Qué pasa?
No queda bien con lo que llevas.
Ponte las botas lunares
naranja fluorescente.
– Dijiste que daban asco.
– No, son muy chic.
Dijiste que olían a pies
de orangután podridos.
Hicieron saltar una alarma
contra escapes químicos.
– Me las pusiste en cuarentena.
– Fue un error. Te quedaban bien.
– ¿En serio?
– Sin duda.
¡Vengan, vengan todas!
¡Ya están aquí!
¡Están en la órbita!
¡Srta. Jane!
¡Qué pelos!
Informal pero elegante.
Srta. Anne…
¡No ha tocado la sopa!
No me extraña que esté tan flaca.
¡Los modales, Srta. Anne!
¿Qué van a pensar los invitados
si la ven comer así?
¿Srta. Tracy?
Está absolutamente perfecta.
– ¿Qué es esta peste?
– Yo no huelo nada.
– Pues te lloran los ojos.
– ¡Es la emoción!
No esperemos más al gato.
Vámonos.
Lleva un día entero arreglándose.
¿No quieres ver el resultado?
¡Esperadme!
¡Hola, simios! ¡Soy la pesadilla
de un cirujano plástico!
¡Un traje espacial con gemelos!
– ¿Y el casco?
– Me lo he hecho yo.
Es para no despeinarme.
No pasemos por ningún espejo,
porque me puedo quedar todo el día.
¿Qué es esta peste?
Muy bien. ¿Todos listos?
Pues vamos allá.
– ¿Qué te has hecho, Holly?
– ¿Qué pasa?
¡Te has puesto peluquín!
– ¿Qué peluquín?
– El que llevas en la cabeza.
– ¿En la cabeza de quién?
– Pareces un presentador de concurso.
¿Qué os pasa? 3 millones de años sin
una mujer y parecéis quinceañeros.
– ¿Y tú con los calcetines?
– ¿Qué calcetines?
– No perdamos más tiempo.
– Llevas dos pares de calcetines.
– ¿Cómo?
– Uno de ellos para marcar paquete.
Adelante.
Encantado de conocerles.
Y qué nave tan encantadora,
me recuerda a mi primera misión.
Por aquí, por favor.
¡Eres una obra de arte!
Me tendrás que ayudar.
Gracias.
Estamos muy emocionados. Las chicas
están que casi saltan de alegría.
– ¿Otra vez?
– Habla esperanto, capitán Rimmer.
Bueno, aquí las tenemos.
Bueno… No sé qué decir…
¿Y tú, As?
¿Nadie va a decir “hola”?
A la rubia se le van los ojos
hacia ti.
Les dejaré para que se conozcan.
Haré un poco de té.
– Hola, nena.
– No me lo creo.
Sé fuerte, Gran Hombre.
El primer contacto con vida
inteligente en 3 millones y 2 años
es Norman Bates en androide.
¡Vamos, sólo están
un poco flaquillas!
Chicas, no sé si es muy oportuno,
pero el As, mi compañero,
es increíblemente valiente.
Desatomízate, botas de perro.
Y ha salido con miles de chicas.
Te aviso, Lister.
¿Pasa algo?
¿Si pasa algo?
Están muertas.
– ¿Quién?
– ¡Ellas! ¡Están todas muertas!
¡Dios mío!
¡Sólo me he ido dos minutos!
¡Llevan siglos muertas!
– No.
– Sí.
¿Es Vd. médico?
Mírelas: suman menos carne
que una croqueta de pollo.
¿Y qué hago yo ahora?
Estoy programado para servirles.
Lo primero sería enterrarlas.
– ¿Seguro que están muertas?
– ¡Sí!
¿Ésta también?
Haremos una prueba sencilla.
Chicas, levantad la mano
las que estéis vivas.
¿Y qué voy a hacer yo?
No las puedo dejar.
Sr. David, por favor, devuélvame.
Kryten, tienes que empezar
una nueva vida.
No tengo el software
para afrontar algo así.
Me crearon para servir.
Sirvo, luego existo.
Mi objetivo es servir
y no pensar nunca en mí mismo.
Me recuerdas a mi madre.
– Es lo único que sé hacer.
– Tienes que cambiar.
Tienes que pensar lo que quieres
y no dejarte pisotear más.
Eso es fácil de decir.
Vd. es humano.
Por poco.
¡Kryten! No sabes
qué hacer, ¿verdad? Ven conmigo.
¿Qué coño ha pasado aquí?
Buenas tardes, Sr. David.
– ¿Qué es esto?
– Sus calzoncillos, Sr. David.
No lo son; estos se doblan.
– ¿Qué has hecho con este lugar?
– He ordenado un poco.
¿Dónde está todo?
¿Dónde está mi taza con moho?
La he tirado.
Lo estaba criando, ese moho.
Se llamaba Albert.
Quería que llegara al medio metro.
– ¿Por qué, señor?
– Para cabrear a Rimmer.
Cabrear a Rimmer
es lo que me mantiene en vida.
Lo siento, Sr. David.
Mírate… ¿Por qué haces todo esto?
Servir me hace feliz.
¿Y nunca quieres hacer nada
para ti mismo?
¿Para mí mismo?
“Yo mismo” es un concepto
bastante peliagudo, en mi caso.
Venga, seguro que deseas algo.
Androides.
Androides, todos necesitamos
buenos androides.
Aquella mierda de serie,
¿por qué?
Porque durante media hora
a la semana me olvido de mí mismo.
Androides… ¿Qué más?
Dormir.
Androides y dormir.
Eso sí que es una vida loca,
Kryten, ¡estás hecho un canalla!
– Cuando duermo, pienso cosas raras.
– Sí, son sueños.
Mi favorito es cuando estoy
en un jardín…
Sólo he visto jardines en libros…
Y todo lo que hay
lo he plantado yo.
Es mi jardín.
Y sólo estoy yo y todas las cosas
a las que he dado vida.
Absurdo.
¡No! Busca un planeta
con atmósfera y hazlo.
– No, estoy programado para servir.
– Ya no tienes a quien servir.
Pero tengo que hacer
todas las tareas del Sr. Arnold.
¿Qué? ¿Rimmer te ha mandado
hacer todo esto?
El Sr. Arnold es mi amo, ahora.
No se llama Sr. Arnold.
Se llama Rimme’… o Saco Mierda.
O Aliento de Dinosaurio,
o Cerebro de Una Molécula.
O, en casos especiales, si quieres
ser muy considerado con él,
en casos excepcionales,
puedes llamarle Gilipollas.
Sí, sí, sí…
Quedará mejor en aquella pared,
dominando la habitación.
Sí, Sr. Arnold.
“Sí, Sr. Arnold. ”
Eres un lameculos rematado, Kryten.
– Sí, Sr. David.
– “Sí, Sr. David. ”
Déjale, Lister. Cumplir con
sus tareas le hace feliz.
– Muérete, Rimmer.
– Ya lo hice.
Otra vez.
Ningún gato será jamás un criado.
Los gatos no van a buscar el palo.
Eh, tío, tú has tirado el palo,
tú lo vas a buscar.
Yo estoy ocupado.
Si tanto querías el palo,
¿por qué lo tirabas?
Kryten, ¿no has aprendido
nada de esas películas?
¿Qué películas?
El Sr. David me ha llevado
a ver Salvaje,
Creí que le vendría bien.
¡Pero no! En pleno discurso
del Marlon Brando,
coge un cepillo automático
y empieza a repasarme las solapas.
Así aprenderás que en la vida
hay un orden natural.
Unos dan órdenes
y otros obedecen.
Siempre ha sido así
y siempre lo será. ¿Verdad, Kryten?
– Sí, Sr. Arnold.
– “Sí, Sr. Arnold. ” Es absurdo.
– He terminado, Sr. Arnold.
– Excelente, Kryten.
¿Verdad que me ha quedado bien?
¿Qué estás haciendo?
Estoy… Creo que estoy…
Me estoy rebelando.
– ¿Rebelándote?
– Sí… Como…
Creo que sí.
– ¿Te estás rebelando?
– Sí.
¿Contra qué te estás rebelando?
¿Tú qué crees?
Aliento de dinosaurio…
Cerebro de una molécula.
Mente atrofiada.
– Necesito tu moto.
– ¡Es tuya!
¡Chúpate esta, pardillo!
“Fuera hace frío,
no hay atmósfera.”
“Estoy sola, más o menos.”
“Déjame volar lejos de aquí.”
“Diversión, diversión…”
“…bajo el sol, bajo el sol.”
“Quiero estar tumbada,
como una náufraga comatosa,”
“bebiendo zumo de mango fresco,”
“con pececitos de colores

Get Adobe Flash player

Comments are closed.